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| 09 de febrero de 2012 | Envía tus noticias | Llueve sobre mojado |
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Agenda y Vísceras(irregular semanario de un crítico musical que canta en un par de grupos)
Capítulo 12º: Del 8 de Septiembre al 3 de Octubre
New York Dolls: Los aguaceros de ese mismo día obligaban a recoger el concierto en una carpa (3.000 almas, cuando se habían previsto justo el doble). Tras media hora larga de incertidumbre (era notable el retraso sobre el horario previsto) y con la carpa escupiendo peña por sus accesos, salían al estrado Silvain Silvain (guitarrista original) y David Johansen (cantante original), acompañados por un batería, un guitarra, Steve Conti, que ya solía acompañar a Johnny Thunders, y el cadavérico Sami, bajista de los Hanoi Rocks. Todo fue rodado: actitud, riffs, stones y rimel, caderas y marcha. Los dos supervivientes mantuvieron la cara a un repertorio sin parangón que repasaba las dos únicas (y expoliadas) referencias que publicaron Las Muñecas de Nueva York a principios de los setenta. Silvain vestía una de sus cortísimas chupas de cuero, su gorra ancha y su preciosa guitarra negra de media caja, Johansen se cubría las partes con una faldita, aunque llevase vaqueros; cortísima camiseta que mostraba su ombligo y careto en plan Mick Jaegger pero sin haber pasado por el gimnasio o el quirófano. Entre medias de tanto rock and roll, David colaba una composición de su carrera en solitario, aunque sería puramente anecdótico, y una versión del clásico que hiciese Janis Joplin “Piece of my Heart” (quizás el más coreado ¿quizás por que ese sí que lo conocía la mayoría de la gente?). Resultaba curioso saber que el 13 de julio (un par de meses atrás) había palmado otro New York Doll original, el bajista Arthur Kane, que lo hacía en Los Ángeles por complicaciones en su neumonía. Era el cuarto miembro que abandonaba este mundo. Aún así, los dos supervivientes (nunca mejor aplicado el término) se mostraron con eficiente, aunque diferente actitud en escena: Sylvain se lo burlaba de vitalista director de banda en tanto Johansen lucía carisma y decrepitud vital: llevaba apuntadas en un atril las letras de los temas y tomaba cada pocas canciones unas gotitas por la boca que, según dijo él mismo, eran para su depresión. MC5: que tuvo mucho de especial y único. Para empezar la puesta en escena: bajista y guitarrista (los originales Michael Davis y Wayne Kramer) vestidos enteramente de blanco y Dennis Thompson, batería original y el guitarrista Nick Royale, de los Hellacoters) de luto riguroso. La plaza del cantante era para dos invitados principalmente (hubo en varias canciones otro, que sacó una harmónica y que no molaba ni un poquito): La moza de los Bellrays, Lisa Kekaula, y el frontman de los Mudhoney, Mark Arm. Ambos se lo hicieron de fábula, sin embargo faltaba sobre el escenario esa fuerza incontenible, ese huracán descontrolado, esa abigarrada desenvoltura que escupían los MC5 desde sus legendarios discos. Los años no pasan en balde y más para Wayne Kramer (pensador de la banda en la actualidad) que con su carrera en solitario hubiese causado quizás igual o más impresión sobre este mismo escenario. Hubo fuego endemoniado de guitarras sí, pero también algo de experimentación sin demasiado peligro, y algunos resbalones innecesarios (el “oeo”, “oe” que hicieron cantar al publico). Radio Birdman: llegaba el eficiente y sobrio turno de la pequeña leyenda australiana del pre-punk, que se marcó un espeso y brillante repertorio en donde la comunicación entre los músicos era mínima, sin embargo la concisión y las eficacia frente al público los hacia enormes. El arrojo chulesco y desganado del vocalista Rob Younger , la eficacia directa al grano del guitarrista Deniz Tek. Repasaron su “greatest hits” y todos tan contentos. Violent Femmes: Su folk punk no dista en escena de lo que mostraron en sus tres primeros trabajos, es decir, batería básica que toca de pié, la peculiar voz y el efectivismo en los cambios rítmicos. ¿Su aspecto físico? Bien podrían ser todos ellos representantes de electrodomésticos o reparadores de ordenadores… o sea, que actitud roquera cero, (¿no es eso más art-punk?) y el repertorio, aunque mermado de fuerzas a la hora de ser interpretado, es una garantía de buen gusto repleto de grades canciones, clásicos para muchos que las coreamos de pe a pa, con más ilusión que volumen. Flaming Groovies:… a cagarla. Si el Ryan Adams nos había dejado insatisfechos (léase aburridos), los Groovies tuvieron que agradecer que no hubiese piedras en el suelo del recinto, porque de haber sido así, más de uno hubiese tratado de atizar a Cyril Jordan, único original de la banda. Si hubiesen ensayado un poco la semana previa, quizá si tan solo hubiese afinado bien sus instrumentos o empastado la voces, la cosa hubiese ido a mejor, o al menos no tan mal. Que lastima escuchar en esas condiciones “Slow death” o “Shake some action”. Turbonegro: épicos y seminales estandartes del rock noruego que tanto a dado de sí en el último lustro. Gustó su denso espectáculo lleno de parafernalia, sus riffs apoyados en ejercicios clásicos de rock, su concepto y oscurantismo, su desfachatez y su volumen. Pd: recomiendo a todo el mundo el bar Jastepi, bonitas y buenas gaupasas echamos allí los días que estuvimos en Gasteiz. Después me tomo un cervecita con unos amigos en Lavapiés, una chica oriental pasa por el bar ofreciendo discos piratas. Compramos unos cuantos... Vaya, nunca había comprado cds piratas (ya tengo bastante que oír con los discos promocionales que me mandan las compañías) ¡Qué bueno! están la hostia de baratos, suenan igual y la presentación es digna (cada cd lleva pegatina con las canciones). Joder, como para no comprar. Además, a dos euros, puedo experimentar pillando discos que de otra manera nunca pillaría, en este caso un grandes éxitos de Antonio Vega y otro de Robbie Williams. A la tarde me voy a Navalkejido, un pueblo ocupado a 40 kilómetros de Madrid. La gente del pueblo ha cedido el hangar para que la asociación “1001 Voces”, (compuesta por mucha de la gente con la que comparto mi día a día en el bar del barrio) pueda celebrar una fiesta que recaude fondos para los cursillos que preparan anualmente (cursos de autoestima, o claqué, de danza del vientre o de sexo...). Habrá barra, actuaciones y pinchas. Toca colaborar, por obligación amistosa y por convicción plena en “su causa”. Las 1001 Voces, a mi manera de entender, han sido un soplo de aire fresco en Hortaleza: si siempre somos los mismos, y siempre te encuentras en los mismos bares y en las mismas fiestas, corres el riesgo de quedarte únicamente en el “ejercicio de codo” y en el “machaqueo del cristal”... Ahora pasan más cosas: unos preparan coreografías de claqué y las mezclan con los otros, que hacen danza del vientre, mientras no sé cuántos vienen encantados del curso de sexo de hace unas semanas... Se cogen otro tipo de complicidades, se renuevan cariños, se persiguen y se consiguen pequeños sueños, los importantes, los cotidianos... Se mueve ficha... De este concierto quisiera rescatar un extracto de un manifiesto que va a ser hecho público en unos días (y que firmaremos todos los grupos que tocamos allí) en contra de los modos y maneras exhibidos por la gente del Gaztetxe en los días sucesivos al bolo. Manifiesto en contra de los usureros del gaztetxe de Basauri El pasado Sabado 18 de Septiembre los grupos King Putreak, The Vientre, NOK, Chicharrica y Deskizio participamos en un concierto en el Gaztetxe de Basauri para recaudar fondos para Amanda XXXX XXXXX, presa anarquista que se enfrenta a una pena de xx años. Ninguno de los grupos cobramos, los que fuimos de fuera Euskal Herria (The Vientre y King Putreak de Madrid, Chicharrica de Zaragoza) solicitamos, únicamente y rebajando todo los gastos más de lo normal, el coste del viaje: alquiler de las furgonetas, gasolina, unos peajes y bocadillos. La bebida se nos daba en el mismo gaztetxe y para dormir apañaríamos en casa de los amigos de la organización. La gente que lo montaba nos explicó que el gaztetxe cedía sus instalaciones de buen grado, la taquilla (4 euros) y la mitad de la barra se quedarían para la “causa por Amanda”. La otra mitad de la barra sería para el gaztetxe. Tras un bolo que se desarrolló en muy buen ambiente de publico y buena organización (turnos de barra compartidos entre la gente que organizaba y la gente del gaztetxe) se hizo recuento de la caja de la puerta. Los 800 euros de entrada se destinarían a pagar los gastos generados por el concierto, básicamente los viajes de los grupos y el alquiler del equipo. Todo ello, repetimos, por un importe menor al habitual, pero claro, todos íbamos concienciados con el tema. De las cuentas de la barra, de donde se sacaría el dinero “real” que se le iba a mandar a Amanda a la cárcel de XXXX, se tendrían noticias tras la asamblea que se celebraría en el gaztetxe el lunes 20 de Septiembre. Lo apalabrado era la mitad para el gaztetxe y la mitad para Amanda. Hasta ahí todo bien. Cuando esa misma semana los grupos llamamos para interesarnos por cuanto dinero le llegaría finalmente a la presa, nos comunican que el gaztetxe, aduciendo que se sacó “mucho” dinero de puerta, y que su economía estaba muy mal, y que habían tenido muchos gastos en los útiles de limpieza (¿?), e incluso inflando la partida inicial de monedas de cambio en la caja, pues que se quedaba con 410 euros y le dejaba de resto a la presa... ¡30 euros!. Tras asistir a dos asambleas más (lunes 27 de Septiembre y lunes 4 de Octubre), finalmente se “aumenta” la cantidad a la presa hasta 110 euros, quedándose el gaztetxe con 330 euros. Y así, por la cara, con mentiras, faltando a lo apalabrado, y quedando en miserable evidencia, es como el gaztetxe de Basauri le ha quitado el dinero que iba destinado a la presa Amanda. Este manifiesto pretende denunciar tal situación y hacer pública la ruindad y mezquindad de la que ha hecho gala el Gaztetxe de Basauri. A la vez, avisar a todos los grupos, colectivos y demás, para que tengan cuidado en organizar cualquier evento con el Gaztetxe de Basauri, pues este es el mísero palo del que van. Unos chupópteros que antes de montarse sus propias fiestas y sacar para sus propios gastos, prefieren arribarse y robar de la ilusión, el esfuerzo y el trabajo hecho por otros. ¡Gaztetxes siempre, pero no de este pelo! Firmado por los grupos: The Vientre, King Putreak, Chicharrica, NOK.
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