eso se dijo por aquel entonces......
eso se dijo por aquel entonces......
El 29 de octubre de 1998 los últimos treinta reclusos de la cárcel de Carabanchel abandonaron el local. Ya sólo quedaban entre sus muros ciento sesenta mujeres que serÃan trasladadas quince dÃas después y los funcionarios encargados del mantenimiento del edificio. HabÃan pasado cincuenta y ocho años desde que Franco ordenara construirla para sustituir a la antigua cárcel de la calle General DÃaz Porlier. En junio del 44 el por entonces Ministro de Justicia Eduardo Aunós colocó su primera piedra y en 1953 se inauguró como reformatorio con una capacidad para dos mil presos. Con el tiempo iba a recibir a delincuentes habituales y a presos polÃticos que pasarÃan extensos perÃodos de tiempo a lo largo de sus doscientos mil metros cuadrados. Los muros de Carabanchel vieron, en diferentes momentos de su historia, como morÃan "ajusticiados" los últimos fusilados del franquismo o como era molido a palos, antes de fallecer, el anarquista AgustÃn Rueda en 1978. Algunos de sus presos se han convertido en personajes famosos una vez abandonaron el penal: Enrique Múgica, Marcelino Camacho, Eleuterio Sánchez?
El 26 de marzo de 1999 se daba una peculiar circunstancia en la cárcel de Carabanchel. Mientras que sus galerÃas eran reconocidas como "quesos gruyere" por la cantidad de túneles que se habÃan excavado buscando la fuga, ese dÃa la gente querÃa entrar dentro en lugar de salir fuera. Rosendo les habÃa citado allà para celebrar el que tan fausto local iba a ser derruido para siempre.
"Yo, como espectador, quisiera presenciar algo asÃ. Es algo histórico: que una persona de Carabanchel como soy yo cierre esa cárcel con un concierto de rock me parece magnÃfico". Rosendo comenta la experiencia mientras se está mezclando el material de lo que será "Siempre hay una historia", el disco en directo que recogerá lo acontecido aquel dÃa. "Luego empecé a pensar que me tacharÃan de oportunista, que tal vez no lo entendieran los que allà lo han pasado mal, pero? ". La tentación era muy fuerte. El guitarrista carabanchelero habÃa tenido delante de su casa el edificio casi desde que nació, habÃa escuchado desde crÃo las historias de lo que significaba la cárcel y se habÃa acostumbrado, poco a poco, a integrar en el paisaje de sus juegos a aquel penal, con sus alambradas y sus muros. De ese modo, la idea de grabar un álbum en directo con material recogido en la última gira fue abandonado. Si bien se habÃan cerrado fechas en diferentes locales de Barcelona, Bilbao y Madrid para desplazar estudios móviles y seleccionar lo mejor de cada concierto, la tentación fue de un grado máximo. Iban a tirar la cárcel de Carabanchel y habÃa que conseguir que lo último que vieran aquellos muros fuera el concierto de un carabanchelero y que la gente entrara al recinto por su propio deseo.
El 25 de marzo el gimnasio de la cárcel fue rápidamente acondicionado. Hasta él habÃan llegado los paneles necesarios para construir un pequeño estudio de grabación y un camerino. En las paredes aún quedaban los posters de culturistas y los carteles de aviso que se colocaban para hacer más llevadero el trote habitual del local. "Al finalizar los ejercicios recoger todo lo utilizado. No olvides que la esclavitud fue abolida gracias a Abraham Lincoln", rezaba uno de ellos.
A estas alturas, en el exterior ya está montado el enorme escenario que va a recibir el espectáculo y se está realizando la prueba de sonido con la baterÃa para ajustar los últimos toques en la mesa Yamaha mixing console PM4000, la encargada de proporcionar el sonido a los altavoces de PA que van a permitir al público escuchar el concierto. Encima del escenario se ajustan las luces y se cuida el monitoraje. De vez en cuando, la unidad de vigilancia de la cárcel se da una vuelta para ver que no se hace nada que no esté estipulado en el permiso que Instituciones Penitenciarias ha concedido a los organizadores.
Las entradas para el único concierto de Rosendo en la cárcel de Carabanchel se acabaron al poco de ponerse a la venta. Sólo eran dos mil personas las que podrÃan acceder al evento tras conseguir su ticket por un valor de mil pesetas. Los dos millones y medio que eso supone fueron cedidos a la organización Basida, una ONG que atiende a enfermos de sida y que tiene entre sus objetivos a muchas personas que quedaron infectadas tras pasar por la cárcel.
HacÃa diez años que Rosendo no grababa un álbum en vivo, concretamente desde aquel "Directo" del 31 de octubre del 89 recogido en la sala Jácara con la producción de Tino Azores. Entonces Rosendo iba acompañado de Miguel Angel Jiménez en la baterÃa, Gustavo di Nobile a los teclados y Rafa J. Vegas en el bajo, el único músico que ha permanecido junto al carabanchelero desde aquellos dÃas. "Este directo nos muestra en trÃo y eso ya lo dice todo. Han pasado diez años y puede que todo vaya más lento, que yo vaya más lento. Rafa está más relajado y Mariano es un baterÃa verdaderamente potente", comenta Rosendo refiriéndose a Mariano Montero, el compañero que completa el trÃo que surgiera poco tiempo antes de la grabación de "A tientas y barrancas", el último álbum en estudio firmado por Rosendo.
El guitarrista también recuerda su primera grabación en directo, aquélla que realizó con Leño en 1981 después de tres conciertos realizados en la sala Carolina de Madrid. "Eramos más jóvenes, evidentemente, pero, si te digo la verdad, me siento igual, aunque con otro tipo de visión sobre la vida", afirma.
En el reproductor está sonando "Pan de higo" y se escucha el macrocoro que realizan las dos mil personas que estuvieron presentes en Carabanchel. Aunque el resultado es espectacular, Rafa y Rosendo se miran mientras que Mariano da un sorbo a su cerveza. "No queremos incluir muchas canciones que ya aparecieran en el directo de hace diez años "--comentan--", pero lo malo es ¿cuál quitas?".
El trÃo acaba de aparecer en el patio de Carabanchel mientras siguen las operaciones de montaje. Los cámaras de televisión les obligan a pasar en tres ocasiones por la puerta, ya que, unas veces unos y otras veces otros, no han cogido el encuadre preciso o les ha entrado en plano alguien que no debÃa. Los medios de comunicación han reconocido la importancia del hecho y están dispuestos a cubrirlo por anticipado. Está previsto que graben la prueba de sonido definitiva y que imágenes de la misma aparezcan en los telediarios de la noche y del mediodÃa siguiente.
Mientras Rosendo atiende una a una a las diferentes cadenas, JoaquÃn Calero, su manager personal, se muestra inquieto y preocupado. Las cosas se van retrasando y el tiempo no acompaña. Para colmo, un coche de Telefónica está a punto de pisotear todo el cableado que une el escenario con la mesa de sonido. JoaquÃn ha sido el máximo responsable para conseguir que el recinto carcelario fuera cedido para la ocasión. Hace apenas diez dÃas sufrió un enorme disgusto al comunicársele que, tras el cierre, los responsables administrativos de la cárcel habÃan cambiado y que tendrÃa que volver a empezar los trámites necesarios con un tiempo mÃnimo. Conseguido el hecho, su preocupación se centra ahora en que todo salga bien y las gotas de lluvia que empiezan a caerle sobre la cabeza no son el mejor augurio.
Según arrecia el chispeo, los miembros de las televisiones empiezan a recoger sus cámaras temerosos de no poder llevarse ninguna imagen. Si no se graba la prueba de sonido se perderá el impacto promocional que supondrÃa aparecer en los informativos, por lo que, después de pensárselo, JoaquÃn señala a sus técnicos que descubran el equipo y que ajusten todo para probar. "Al fin y al cabo "--comenta uno de los técnicos--" habrá que probar llueva o no llueva. Mañana puede pasar lo mismo".
"No soy muy amigo de las colaboraciones, aunque parece que ahora es obligado meterlas siempre que se graba un directo. Yo pienso que esas cosas o salen del alma o no merece la pena hacerlas. Son un mero rollo comercial que a mà no me interesa", comenta Rosendo sobre el ya habitual tema de los "invitados". Para el concierto de Carabanchel sólo se contaba con Luz Casal y con los miembros de Red House. Estos últimos no pudieron acudir dado que Francisco Simón, el guitarrista del dúo, es uno de los miembros de la banda que participa en el programa televisivo "Caiga quien caiga" y el horario de grabación le impedÃa hacerse un tema con Rosendo en el escenario. Ambos, junto con Jeff Espinoza, se desquitaron grabándolo para el programa "Séptimo de caballerÃa". "Yo no querÃa "--recuerda Rosendo--" hacer ningún dúo que no me apeteciera, de ésos que salen habitualmente en el programa y a los que no les ves ningún sentido. Por eso toqué con Red House y nos hicimos lo que debÃamos hacer: un blues".
Del mismo modo que a Rosendo no le gusta incluir invitados en sus conciertos sin ton ni son, tampoco es proclive a participar en los directos de otros músicos. Apenas su presencia en el directo que sirvió de reaparición a Burning en 1990 y una breve aparición en el último disco de Barricada son todo su bagaje en este aspecto. "Es que es algo que no entiendo "--dice--". En un disco en directo se trata de demostrar cómo suena el grupo y si metes invitados eso no se puede hacer. La mayorÃa de las veces es un tema de puro interés que ni siquiera tiene que ver con el músico, sino que lo gestiona la propia compañÃa discográfica".
La participación de Luz en el álbum se justifica por sà sola tras escuchar el resultado de "A la sombra de una mentira", pero Rosendo tiene su propio argumento: "Era lo que te comentaba: sale del alma. El tema se prestaba a que lo cantara una mujer y no se incluyó en el 'Agradecidos'. Además, nadie se lo esperaba".
Puede que muchos recuerden la gira "Rock de una noche de verano" en la que Miguel RÃos tenÃa como invitados a Leño y a Luz Casal, pero no fue esa la primera vez que se pudo escuchar a Rosendo y a Luz juntos en un disco. Para eso habrÃa que retrotraerse a 1981. Luz era la voz femenina que se oÃa en el famoso directo de Leño.
La prueba de sonido se realiza con "Siempre hay una historia", el tema de la banda sonora de "Dame algo" que servirá de tÃtulo al álbum que recoja la grabación del concierto. Ubicado en su pequeño estudio del gimnasio, Eugenio Muñoz, el productor del disco, comprueba cada uno de sus aparatos y realiza tomas de prueba para ir ajustando todos los niveles. Las televisiones recogen sus imágenes y cada músico y técnico toma nota de los defectos que ha apreciado.
Al tomar otra canción, Mariano señala que no escucha la baterÃa por los microcascos que le hacen la señal de monitores. "Pero serás gili "--le dice el técnico de escenario--". ¡Si es que se te ha caÃdo el pitorro de la derecha!". Mariano sonrÃe y se lo coloca. Lo mejor que puede pasar en estos casos es que todos los accidentes sean tonterÃas como ésta.
A lo largo de la tarde-noche se van probando los focos, se levanta el puente de luces y se recibe a Luz Casal, quien habÃa acordado pasarse para ensayar su tema a fin de que quedara lo mejor posible. "A la sombra de una mentira" se interpreta dos veces. La diferente tesitura de las voces de Rosendo y Luz obliga a encontrar un tono común en el que puedan hacer dúo. Después de grabarlo, todos van al estudio y vuelven a escucharlo detenidamente.
La ley de Murphy, un personaje al que nadie conoce, señala que, si algo puede salir mal, saldrá mal. Con ésas, todos los esfuerzos para nada fallara tuvieron su resultado, pero, en el momento más inadecuado, el duende de los cables iba a hacer de las suyas.
"La versión del estudio es una cosa, pero, en mi música, el directo no tiene nada que ver con lo que aparece en el disco y a mà me gusta dejar constancia de cómo vivimos las canciones en vivo "--comenta Rosendo--". La evolución que tienen las canciones es algo que surge sin que seas consciente de ello y que viene detrás de tocarlas multitud de veces. Quieras que no, grabar en un estudio siempre tiene un punto frÃo por más que quieras acoplarte. En directo, sin embargo, todo se amolda y tiene su propio ser". Le pregunto si afecta algo el hecho de grabar en un recinto carcelario y en la situación que él ha elegido. "SÃ: creo que inconscientemente, pero afecta. Sobre todo a la gente. Pienso que a muchos les dijo algo el ver el patio, las ventanas?".
A la hora de elegir el repertorio del concierto, el trÃo se centró en lo ofrecido en su última gira. "Eso permite comprobar las canciones que más calan a la gente", señala Rafa a este respecto. "Escoger es difÃcil porque hay muchos temas que puedes hacer "--continúa Rosendo--". Rafa, por ejemplo, llevaba dos años insistiendo para que metiéramos 'Cucarachas' en el repertorio y, en este caso, cuadró de maravilla". "Cucarachas" es uno de los dos temas de Leño que se incluirán en "Siempre hay una historia". El otro será "La fina", el tema que ya apareciera en "¡Corre, corre!" en 1982. "Lo bueno de estas canciones "--dice satisfecho Rosendo--" es que sigan de plena actualidad después de diecinueve años. Esto sà que te pone".
En el disco no faltarán temas emblemáticos del carabanchelero, piezas que ya forman parte de la historia del rock madrileño y que se han convertido en verdaderos himnos inevitables. "Tú me preguntas si esto supone que no hay temas más recientes tan buenos como aquéllos y no sé contestarte. Nosotros siempre queremos ir añadiendo piezas nuevas al repertorio y dar a las canciones más recientes la validez que tienen. De todos modos, si no metiéramos siempre los temas a los que te refieres serÃamos ingratos con el público que nos los pide y que quiere escucharlos y disfrutarlos".
El concierto está previsto para las 21 horas. Mucho antes, una multitud ha ido colocándose alrededor de la entrada principal de la cárcel de Carabanchel. Desde que salimos de la estación de Metro de Aluche vemos a gente instalada en las aceras de la Avenida de los Poblados ofreciendo por una entrada hasta tres veces su precio de taquilla.
Al traspasar la puerta se puede prever que una hora más tarde la movida que se montará en la puerta será de órdago. Aunque lleves tu entrada en la mano ya es complicado acceder hasta el puesto del individuo que controla la validez de la misma con una lámpara de luz negra. Una vez dentro se ve la riada de gente que camina hasta el patio donde está instalado el escenario. Las barras están funcionando y se han colocado ya los WC quÃmicos que permitirán a la gente estar lo más a gusto posible dentro del patio de una prisión.
Los comentarios son evidentes: el concierto va a ser una ocasión histórica y por cada uno que hay dentro tres amigos suyos se han quedado fuera por no haber conseguido la entrada.
Con un poquito de fresco, las luces se apagan. El sonido pregrabado del vuelo de helicópteros que ha abierto todos los shows de la última gira comienza a sonar mientras la máquina de humo suelta su material y los músicos van subiendo al escenario amparados por la oscuridad. Comienzan a sonar las primeras notas y? el equipo no responde.
Cuando todo parece arreglado, vuelven a sonar los helicópteros. Dro, la compañÃa discográfica en la que graba Rosendo, intentó que los helicópteros fueran reales, pero no obtuvo los permisos necesarios. Llegó, incluso, a proponer que fueran los mismos helicópteros de la policÃa los que participaran en el espectáculo, pero tampoco fue posible.
Según termina la introducción pregrabada, Rosendo vuelve a atacar su guitarra, pero? ¡tampoco funciona!
La emisora que trasmite el sonido de la guitarra inalámbrica es la causante del accidente. No hay ningún problema una vez que se localiza la averÃa, pero, hasta ese momento, la tensión recorre la médula espinal de más de una veintena de personas. El público, que está entregado pase lo que pase, no sólo no se inmuta, sino que anima con sus gritos dejando claro que van a colaborar para que el espectáculo sea, realmente, todo lo histórico que se presume. A la tercera, después del ya cansino sonido de los helicópteros, la Gibson negra de Rosendo suena como deber ser y se abordan los primeros compases de "Yo me largo".
Se suele señalar que un disco en directo cierra una etapa y abre otra. "No sé si es mi caso "--afirma Rosendo mientras enciende un cigarrillo--". Lo que sà es cierto es que, cuando haces un directo, estás un año más de lo normal sin aportar material nuevo. En ese tiempo escuchas cosas, cambias ideas y pasan más meses de lo normal desde tu última grabación en estudio. Puede que sea por eso que tras grabar un álbum en vivo siempre se aprecie alguna variedad, pero, si se trata de hacerlo conscientemente, a mà no me parece que este directo sea el final ni el principio de nada".
Un disco en directo también suele concebirse como un repaso por la obra del protagonista. En el caso de Rosendo lo es, ya que en "Siempre hay una historia" se recogen desde temas de Leño hasta piezas incluidas en su último "A tientas y barrancas". La historia musical de Rosendo comenzó con Fresa, un grupo de barrio que ejercÃa como orquesta de baile. "Por entonces no habÃa bandas de r'n'r y pertenecer a una orquesta era la única manera de hacerse profesional. Todo era nuevo, porque lo único que existÃa eran conjuntos como Los Brincos, Los Bravos? Nosotros tratábamos de imitar a los de fuera sin saber siquiera lo que decÃan en sus letras. TenÃamos energÃa y no pensábamos en ganar dinero. Aunque lo pasábamos mal, porque no habÃa ningún tipo de infraestructura para nada, era divertido".
Más tarde llegó Ñu. "Eso ya era serio "--recuerda el carabanchelero--". Inventábamos y aportábamos algo. Nos lo podÃamos permitir porque entonces aún vivÃamos con nuestros padres". Y, finalmente, apareció Leño: "Hay ya habÃa que vivir de ello; y no era fácil. Al cabo del tiempo ves que compensa porque te gusta y porque te lo crees, pero no siempre piensas asà cuando te llegan los momentos malos". El final de Leño fue uno de los más sentidos en lo que se dio en llamar, precisamente y en base a ese grupo, el rock "madri-leño". "Fue una putada que eso se acabara, pero tenÃa que finalizar. Ya nos lo creÃamos mucho y las cosas se nos habÃan puesto muy fáciles".
Cada vez que Rosendo lanza un álbum en solitario aparece el rumor estudiado de la reaparición de Leño y eso no era nunca un buen trago para el guitarrista. "Ahora ya ni me molesta. Siempre se hace, y siempre se dice que hay fuentes fidedignas, pero es un rollo meramente comercial para volver a vender las grabaciones antiguas. Cualquiera que me conozca sabe perfectamente que no tengo ninguna intención de recuperar aquello, aunque soy consciente de que si Leño se volviera a juntar podrÃamos hacer ochenta conciertos con un caché de oro".
"Navegando" suele ser el tema que cierra los conciertos de Rosendo, pero el dÃa de Carabanchel hubo de salir al escenario una vez más. El trÃo hizo "La Fina" y se dio por finalizado uno de los mejores shows que Rosendo ha ofrecido en esta ciudad. Si bien él no se quedó demasiado contento, sus colaboradores más allegados lo achacaban a los fallos producidos con la emisora antes del comienzo del concierto. "Puede que se haya puesto nervioso "--comentaba Eugenio Muñoz--", pero al final ha sido hasta bueno. Ha estado tan pendiente de la guitarra que se ha olvidado de la voz y ha cantado mejor que nunca". DÃas más tarde, cuando Rosendo pudo escuchar la grabación, abandonarÃa su primera idea y se mostrarÃa tremendamente satisfecho del resultado. Atrás quedaban ya "Vaya ejemplar de primavera", "Un paso de más", "Aguanta el tipo", "¿De qué vas?", "Dando vueltas a un farol", "Mala vida" y asà hasta un total de veintiséis canciones que integraron el set. Hubo momentos mágicos, como el fabuloso "Hasta de perfil", la revisión de "Cucarachas", el dúo con Luz en "A la sombra de una mentira", un "Flojos de pantalón" que quedó como nunca, la colaboración del público en "Loco por incordiar" o el definitivo "Y dale" que dio paso a "Agradecido". No faltaron tampoco "En agua caliente", "Como el pico de un colchón", el lógico "Siempre hay una historia", "Listos para la reconversión", "Por cierto" o "Puedo ser más eficaz", todos interpretados con una potencia y una tensión que hacÃa tiempo no se respiraba en un concierto de Rosendo. El carabanchelero ha recuperado su faceta de guitarrista y lo ha hecho hasta las últimas consecuencias, aportando un trabajo instrumental que engrandece sus temas y les concede una nueva dimensión. "Sé mis limitaciones y ya no me preocupan. Nunca voy a ser ni el más rápido ni el mejor, que era lo que pretendÃa cuando era joven", señala.
Si algo quedó claro en el concierto del 26 de marzo es que Rosendo está en una forma magnÃfica, algo que ya se dejó ver con el anterior "A tientas y barrancas". "Yo no me lo noto especialmente "--dirÃa a este respecto--". Me siento bien, pero no de una forma especial. Tengo mis dificultades y me siento mayor para correr y dar saltos, pero, por otro lado, me encuentro muy bien acompañado: el grupo funciona y disfruto mucho tocando".
Rosendo ya habÃa tocado otra vez en la cárcel de Carabanchel, en el mismo sitio en el que grabó su directo. Se trataba de un festival colectivo en el que también se recogÃan fondos para Basida. Durante la prueba de sonido, al grupo le llamó la atención que algunos presos sacaran sus manos por la ventana y que empezaran a mover botellas que brillaban a la luz del sol. Después de preguntar, se enteraron que aquél era el medio por el que los reclusos se comunicaban entre ellos dibujando las letras en el aire para que pudieran ser vistas desde el otro lado del patio. Por curiosidad, el guitarrista empezó a leer uno de los mensajes: "E, S, E, R, O, S, E, N, D, O".
Se quedó tan emocionado que empezó a hacer caso a todo aquél que le pedÃa una canción. La prueba de sonido fue casi un concierto entero del grupo mientras que, al dÃa siguiente, con los internos ya en el patio y compartiendo cartel con el resto de los invitados, solamente hizo dos temas. Los que le correspondÃan en el programa.
Cuando en el concierto del 26 de marzo parte del público comenzó a gritar "No estamos todos, faltan los presos", Rosendo cerró el puño de su mano derecha y levantó el pulgar: sabÃa de qué se hablaba.
Si algo siempre se ha valorado de este músico es su compromiso personal con lo que tiene más cerca. Eso puede ser uno de los motivos por los que Rosendo es tan apreciado en Madrid. Hace pocos meses, el grupo Vantroi, procedente de México, le presentó su grabación de "Flojos de pantalón" y le pidieron que participara en la toma final que se iba a realizar en Madrid para ser incorporada a su segundo disco. "Me encantó el detalle "--comentaba--". Son gente que viene del otro lado del mundo y que me piden, precisamente a mÃ, que participe en ese tema. ¿Cómo me voy a negar?".
Del mismo modo, Rosendo aparece en el último disco de Buenas Noches, Rose, una banda que culmina, hasta el momento, la enorme lista de grupos con los que el carabanchelero ha colaborado. "Es como un rollo familiar: a ellos les hace ilusión y yo puedo ayudarlos de ese modo. A mà me hubiera encantado que, cuando empezaba, la gente me hubiera tratado asÃ. Ese tipo de colaboraciones sà que me interesan, no las que se hacen solamente para figurar". El guitarrista es consciente de que posturas como ésta engrandecen su figura personal aun cuando siempre se muestre tremendamente tÃmido para aceptarlo. "Es un tema que se engrandece por sà solo. Yo no hago nada para que eso sea asÃ. Si quisiera ganar prestigio en base a colaboraciones las harÃa con los figurones, no con grupos que empiezan. Si la gente me valora por hacer este tipo de cosas no me importa. Es que soy asÃ", dice.
Veinte años después de que saliera su primera grabación con Leño, Rosendo es de los pocos artistas que aún se mantiene en la carretera habiendo pasado tantas épocas buenas como malas. Casi a final de siglo, estamos viendo aparecer a compañeros de otros tiempos que, después de haber abandonado la escena, vuelven a presentarse delante del público tratando de convencerles de que pueden ofrecer lo mismo que daban cuando lo dejaron. "¡Qué no les pase nada! "--dice cuando le nombro a unos cuantos grupos que han resucitado recientemente--" Ahora parece que está de moda eso, pero en mi opinión lo único que hacen es echar por tierra el nombre que tanto tiempo les costó levantar en su dÃa. Es difÃcil que convenzan a la gente de que se lo creen, pero lo peor es que se pone en entredicho si alguna vez se creyeron esta historia. Desde luego que es lÃcito, sin duda, pero es feo. Recuerdo que una vez fui a ver a Peter Green cuando habÃa abandonado Fleetwood Mac. Me pasé todo el concierto aguantando que un guitarrista negro buenÃsimo hiciera todo el papel que, en teorÃa, debÃa hacer Green, pero confiaba en que, tarde o temprano, tocara 'Oh well'. Cuando llegaron los bises y la interpretaron, mi decepción fue brutal: tampoco la tocó Green, sino el otro guitarrista. Es evidente que yo me equivoqué, que fui a ver algo que ya no existÃa, pero él también se equivocó: dudo que nadie que le viera entonces haya vuelto a escuchar algo que hiciera a posteriori. Espero no verme nunca en la necesidad de recurrir a una argucia asà para tener que vivir una temporada".
Ocasiones ha tenido, y momentos peligrosos también. Rosendo ha dicho en muchas ocasiones que sólo dejará esto el dÃa en que la gente no vaya a verle y, de momento, eso no ha pasado. "Bueno "--se rÃe--". En alguna ocasión determinada sÃ. Me acuerdo de una vez que tocamos en Euskadi en plena campaña electoral. Como pegaban carteles todos los dÃas con la cara de los candidatos, los que anunciaban el concierto no se veÃan por ningún lado y la gente apenas se enteró de que tocábamos. Fue tristÃsimo salir después de haber actuado para veinte y ver que en una discoteca cercana el público no cabÃa porque habÃa un concierto en directo de un grupo que ni conocÃa".
La carrera en solitario de Rosendo se inició con "Loco por incordiar" en 1985. Desechos Leño, Zafiro, la compañÃa con la que habÃa firmado el trÃo, aceptó que los dos discos que por contrato debÃa el grupo fueran realizados por el guitarrista en su nueva etapa. Sin embargo, a la hora de lanzarlos al mercado, la discográfica se echó atrás e insistió en que se publicaran como álbumes de Leño. Rosendo no aceptó la jugada y eso le supuso estar fuera de la escena en un momento delicado. "Fue precisamente entonces cuando decidà que nunca más volverÃa a tocar como Leño", señala recordando.
Sus tres primeros discos los lanzó en RCA después de liberarse de su contrato con Zafiro y aceptar unas condiciones leoninas que hoy en dÃa serÃan impensables. En RCA le tocó asumir un cambió de dirección en la compañÃa que trajo consigo a gente que no creÃa en su proyecto, por lo que, tras grabar "A las lombrices", dio por terminada su relación con la discográfica.
Fue otro momento delicado que se resolvió cuando Paco MartÃn le ofreció grabar en Twins, compañÃa con la que editó "Jugar al gua". Más tarde se grabarÃa el primer álbum en directo, que coincidirÃa con la absorción de Twins por parte de Dro, por lo que el guitarrista se encontró negociando con la que es, hasta ahora, su actual discográfica.
Desde entonces ha publicado "Deja que les diga que no", "La Tortuga", "Para mal o para bien", la banda sonora de "Dame algo" y su último "A tientas y barrancas". En todo este tiempo, Rosendo se ha convertido en el emblema del rock madrileño con carta de naturaleza y siempre ha sido considerado como un ejemplo por parte de los músicos que comienzan dentro del género. Sus ventas nunca han sido espectaculares, pero, del mismo modo, nunca ha provocado pérdidas ni ha querido asumir más papeles que los que cree que le corresponden como músico. "Mi historia no es ni de rock duro ni de cantante melódico y por eso es tan difÃcil de vender "--comenta--". Yo sé que mi compañÃa trabaja mis discos con cariño, que es lo que me vale, pero a lo largo del tiempo siempre piensas que algo falta, que igual podrÃa conseguirse más. Como yo no sé cuál es la manera de conseguirlo no pongo en duda que la compañÃa hace todo lo que puede y sabe. Ellos quieren vender discos más aún que yo".
Es curioso que un personaje como Rosendo, siendo considerado un emblema para unos, siga siendo desvirtuado por otros. Aún recuerda el guitarrista y compositor cuando llevaba a su hijo al colegio y el resto de los padres de alumnos le miraban con recelo. "Era realmente insoportable. Los chavales mayores del colegio me ofrecÃan canutos y les encantaba que fumara con ellos y, sin embargo, a sus padres les molestaba que un melenudo como yo llevara a su hijo a clase. Al final dejé de ir. Si algún dÃa me hubieran visto con los chavales igual habrÃan dicho que yo les incitaba a las drogas o algo de eso".
El hecho de mantener una determinada imagen (o una ausencia de ella) le ha ocasionado estar siempre fuera de las tendencias "modernas" o más apoyadas por la prensa. "No me visto para la ocasión, pero es porque no vendo ningún tipo de imagen. Yo ofrezco mi música, nada más "--dice--". Me acuerdo que un dÃa, en unos estudios de Ibiza, me encontré con Dave Holland, el baterÃa de Judas Priest. Cuando le veÃa, con ropa de andar por casa, me imaginaba lo que tenÃa que sufrir cada vez que se pusiera su 'uniforme de trabajo', todos esos cueros que llevaba cuando tocaba en público. La gente que trabaja asà son actores y yo les respeto. Lo único que ocurre es que yo no soy actor y que a mi música no hay que disfrazarla".
A la hora de escribir esto, Rosendo está nominado para dos Premios de la Música, los correspondientes a mejor autor de rock y mejor artista de rock. El no se muestra demasiado receptivo ante este hecho: "Es un detalle que te voten y siempre daré las gracias aunque no me crea nada de eso. El primer año que convocaron estos premios se debieron de dar cuenta, después del recuento de votos, de que se les habÃa olvidado el rock, ya que no estaba esa categorÃa en la convocatoria. Trataron de arreglarlo y me llamaron para tocar en la gala y yo, como lo vi novedoso, fui y actué. Cuando salà de allà dije que historias de éstas nunca más". Le propongo el ejercicio hipotético de imaginar que gana algún premio. "SerÃa una putada "--dice directamente--" por la cara que tendrÃa que poner. Si sucede ya veré cómo salgo del trago, porque, al fin y al cabo, siempre significará un aliciente y un poco de promoción extra".
El disco está casi acabado y solamente faltan los últimos retoques. Atrás ha quedado una enorme gira, un concierto histórico y todo el trabajo necesario para ponerlo en un único compacto. Si todo va bien, saldrá a la venta el 14 de mayo de mayo y supondrá una peculiar revisión del universo rosendiano. Quienes no estuvieron allà podrán disfrutarlo, aunque, evidentemente, no será lo mismo.
Para aminorar la penuria de quienes no pudieron asistir al concierto también se pondrá a la venta un vÃdeo del mismo, aunque contará con dos temas menos de los diecinueve que incluye el álbum. El repertorio final elegido para el disco, que será simple, es el siguiente: "Vaya ejemplar de primavera", "Un paso de más", "Aguanta el tipo", "¿De qué vas?", "Mala vida", "Hasta de perfil", "En agua caliente", "Cucarachas", "Siempre hay una historia", "Listos para la reconversión", "Por cierto", "A la sombra de una mentira", "Flojos de pantalón", "Puedo ser más eficaz", "Pan de higo", "Bailando al aire", "Agradecido", "Navegando" y "La Fina". Como se puede ver, el repertorio ha tratado de no repetir excesivo material del que ya aparecÃa en el primer "Directo".
El 26 de marzo de 1999 se daba una peculiar circunstancia en la cárcel de Carabanchel. Mientras que sus galerÃas eran reconocidas como "quesos gruyere" por la cantidad de túneles que se habÃan excavado buscando la fuga, ese dÃa la gente querÃa entrar dentro en lugar de salir fuera. Rosendo les habÃa citado allà para celebrar el que tan fausto local iba a ser derruido para siempre.
"Yo, como espectador, quisiera presenciar algo asÃ. Es algo histórico: que una persona de Carabanchel como soy yo cierre esa cárcel con un concierto de rock me parece magnÃfico". Rosendo comenta la experiencia mientras se está mezclando el material de lo que será "Siempre hay una historia", el disco en directo que recogerá lo acontecido aquel dÃa. "Luego empecé a pensar que me tacharÃan de oportunista, que tal vez no lo entendieran los que allà lo han pasado mal, pero? ". La tentación era muy fuerte. El guitarrista carabanchelero habÃa tenido delante de su casa el edificio casi desde que nació, habÃa escuchado desde crÃo las historias de lo que significaba la cárcel y se habÃa acostumbrado, poco a poco, a integrar en el paisaje de sus juegos a aquel penal, con sus alambradas y sus muros. De ese modo, la idea de grabar un álbum en directo con material recogido en la última gira fue abandonado. Si bien se habÃan cerrado fechas en diferentes locales de Barcelona, Bilbao y Madrid para desplazar estudios móviles y seleccionar lo mejor de cada concierto, la tentación fue de un grado máximo. Iban a tirar la cárcel de Carabanchel y habÃa que conseguir que lo último que vieran aquellos muros fuera el concierto de un carabanchelero y que la gente entrara al recinto por su propio deseo.
El 25 de marzo el gimnasio de la cárcel fue rápidamente acondicionado. Hasta él habÃan llegado los paneles necesarios para construir un pequeño estudio de grabación y un camerino. En las paredes aún quedaban los posters de culturistas y los carteles de aviso que se colocaban para hacer más llevadero el trote habitual del local. "Al finalizar los ejercicios recoger todo lo utilizado. No olvides que la esclavitud fue abolida gracias a Abraham Lincoln", rezaba uno de ellos.
A estas alturas, en el exterior ya está montado el enorme escenario que va a recibir el espectáculo y se está realizando la prueba de sonido con la baterÃa para ajustar los últimos toques en la mesa Yamaha mixing console PM4000, la encargada de proporcionar el sonido a los altavoces de PA que van a permitir al público escuchar el concierto. Encima del escenario se ajustan las luces y se cuida el monitoraje. De vez en cuando, la unidad de vigilancia de la cárcel se da una vuelta para ver que no se hace nada que no esté estipulado en el permiso que Instituciones Penitenciarias ha concedido a los organizadores.
Las entradas para el único concierto de Rosendo en la cárcel de Carabanchel se acabaron al poco de ponerse a la venta. Sólo eran dos mil personas las que podrÃan acceder al evento tras conseguir su ticket por un valor de mil pesetas. Los dos millones y medio que eso supone fueron cedidos a la organización Basida, una ONG que atiende a enfermos de sida y que tiene entre sus objetivos a muchas personas que quedaron infectadas tras pasar por la cárcel.
HacÃa diez años que Rosendo no grababa un álbum en vivo, concretamente desde aquel "Directo" del 31 de octubre del 89 recogido en la sala Jácara con la producción de Tino Azores. Entonces Rosendo iba acompañado de Miguel Angel Jiménez en la baterÃa, Gustavo di Nobile a los teclados y Rafa J. Vegas en el bajo, el único músico que ha permanecido junto al carabanchelero desde aquellos dÃas. "Este directo nos muestra en trÃo y eso ya lo dice todo. Han pasado diez años y puede que todo vaya más lento, que yo vaya más lento. Rafa está más relajado y Mariano es un baterÃa verdaderamente potente", comenta Rosendo refiriéndose a Mariano Montero, el compañero que completa el trÃo que surgiera poco tiempo antes de la grabación de "A tientas y barrancas", el último álbum en estudio firmado por Rosendo.
El guitarrista también recuerda su primera grabación en directo, aquélla que realizó con Leño en 1981 después de tres conciertos realizados en la sala Carolina de Madrid. "Eramos más jóvenes, evidentemente, pero, si te digo la verdad, me siento igual, aunque con otro tipo de visión sobre la vida", afirma.
En el reproductor está sonando "Pan de higo" y se escucha el macrocoro que realizan las dos mil personas que estuvieron presentes en Carabanchel. Aunque el resultado es espectacular, Rafa y Rosendo se miran mientras que Mariano da un sorbo a su cerveza. "No queremos incluir muchas canciones que ya aparecieran en el directo de hace diez años "--comentan--", pero lo malo es ¿cuál quitas?".
El trÃo acaba de aparecer en el patio de Carabanchel mientras siguen las operaciones de montaje. Los cámaras de televisión les obligan a pasar en tres ocasiones por la puerta, ya que, unas veces unos y otras veces otros, no han cogido el encuadre preciso o les ha entrado en plano alguien que no debÃa. Los medios de comunicación han reconocido la importancia del hecho y están dispuestos a cubrirlo por anticipado. Está previsto que graben la prueba de sonido definitiva y que imágenes de la misma aparezcan en los telediarios de la noche y del mediodÃa siguiente.
Mientras Rosendo atiende una a una a las diferentes cadenas, JoaquÃn Calero, su manager personal, se muestra inquieto y preocupado. Las cosas se van retrasando y el tiempo no acompaña. Para colmo, un coche de Telefónica está a punto de pisotear todo el cableado que une el escenario con la mesa de sonido. JoaquÃn ha sido el máximo responsable para conseguir que el recinto carcelario fuera cedido para la ocasión. Hace apenas diez dÃas sufrió un enorme disgusto al comunicársele que, tras el cierre, los responsables administrativos de la cárcel habÃan cambiado y que tendrÃa que volver a empezar los trámites necesarios con un tiempo mÃnimo. Conseguido el hecho, su preocupación se centra ahora en que todo salga bien y las gotas de lluvia que empiezan a caerle sobre la cabeza no son el mejor augurio.
Según arrecia el chispeo, los miembros de las televisiones empiezan a recoger sus cámaras temerosos de no poder llevarse ninguna imagen. Si no se graba la prueba de sonido se perderá el impacto promocional que supondrÃa aparecer en los informativos, por lo que, después de pensárselo, JoaquÃn señala a sus técnicos que descubran el equipo y que ajusten todo para probar. "Al fin y al cabo "--comenta uno de los técnicos--" habrá que probar llueva o no llueva. Mañana puede pasar lo mismo".
"No soy muy amigo de las colaboraciones, aunque parece que ahora es obligado meterlas siempre que se graba un directo. Yo pienso que esas cosas o salen del alma o no merece la pena hacerlas. Son un mero rollo comercial que a mà no me interesa", comenta Rosendo sobre el ya habitual tema de los "invitados". Para el concierto de Carabanchel sólo se contaba con Luz Casal y con los miembros de Red House. Estos últimos no pudieron acudir dado que Francisco Simón, el guitarrista del dúo, es uno de los miembros de la banda que participa en el programa televisivo "Caiga quien caiga" y el horario de grabación le impedÃa hacerse un tema con Rosendo en el escenario. Ambos, junto con Jeff Espinoza, se desquitaron grabándolo para el programa "Séptimo de caballerÃa". "Yo no querÃa "--recuerda Rosendo--" hacer ningún dúo que no me apeteciera, de ésos que salen habitualmente en el programa y a los que no les ves ningún sentido. Por eso toqué con Red House y nos hicimos lo que debÃamos hacer: un blues".
Del mismo modo que a Rosendo no le gusta incluir invitados en sus conciertos sin ton ni son, tampoco es proclive a participar en los directos de otros músicos. Apenas su presencia en el directo que sirvió de reaparición a Burning en 1990 y una breve aparición en el último disco de Barricada son todo su bagaje en este aspecto. "Es que es algo que no entiendo "--dice--". En un disco en directo se trata de demostrar cómo suena el grupo y si metes invitados eso no se puede hacer. La mayorÃa de las veces es un tema de puro interés que ni siquiera tiene que ver con el músico, sino que lo gestiona la propia compañÃa discográfica".
La participación de Luz en el álbum se justifica por sà sola tras escuchar el resultado de "A la sombra de una mentira", pero Rosendo tiene su propio argumento: "Era lo que te comentaba: sale del alma. El tema se prestaba a que lo cantara una mujer y no se incluyó en el 'Agradecidos'. Además, nadie se lo esperaba".
Puede que muchos recuerden la gira "Rock de una noche de verano" en la que Miguel RÃos tenÃa como invitados a Leño y a Luz Casal, pero no fue esa la primera vez que se pudo escuchar a Rosendo y a Luz juntos en un disco. Para eso habrÃa que retrotraerse a 1981. Luz era la voz femenina que se oÃa en el famoso directo de Leño.
La prueba de sonido se realiza con "Siempre hay una historia", el tema de la banda sonora de "Dame algo" que servirá de tÃtulo al álbum que recoja la grabación del concierto. Ubicado en su pequeño estudio del gimnasio, Eugenio Muñoz, el productor del disco, comprueba cada uno de sus aparatos y realiza tomas de prueba para ir ajustando todos los niveles. Las televisiones recogen sus imágenes y cada músico y técnico toma nota de los defectos que ha apreciado.
Al tomar otra canción, Mariano señala que no escucha la baterÃa por los microcascos que le hacen la señal de monitores. "Pero serás gili "--le dice el técnico de escenario--". ¡Si es que se te ha caÃdo el pitorro de la derecha!". Mariano sonrÃe y se lo coloca. Lo mejor que puede pasar en estos casos es que todos los accidentes sean tonterÃas como ésta.
A lo largo de la tarde-noche se van probando los focos, se levanta el puente de luces y se recibe a Luz Casal, quien habÃa acordado pasarse para ensayar su tema a fin de que quedara lo mejor posible. "A la sombra de una mentira" se interpreta dos veces. La diferente tesitura de las voces de Rosendo y Luz obliga a encontrar un tono común en el que puedan hacer dúo. Después de grabarlo, todos van al estudio y vuelven a escucharlo detenidamente.
La ley de Murphy, un personaje al que nadie conoce, señala que, si algo puede salir mal, saldrá mal. Con ésas, todos los esfuerzos para nada fallara tuvieron su resultado, pero, en el momento más inadecuado, el duende de los cables iba a hacer de las suyas.
"La versión del estudio es una cosa, pero, en mi música, el directo no tiene nada que ver con lo que aparece en el disco y a mà me gusta dejar constancia de cómo vivimos las canciones en vivo "--comenta Rosendo--". La evolución que tienen las canciones es algo que surge sin que seas consciente de ello y que viene detrás de tocarlas multitud de veces. Quieras que no, grabar en un estudio siempre tiene un punto frÃo por más que quieras acoplarte. En directo, sin embargo, todo se amolda y tiene su propio ser". Le pregunto si afecta algo el hecho de grabar en un recinto carcelario y en la situación que él ha elegido. "SÃ: creo que inconscientemente, pero afecta. Sobre todo a la gente. Pienso que a muchos les dijo algo el ver el patio, las ventanas?".
A la hora de elegir el repertorio del concierto, el trÃo se centró en lo ofrecido en su última gira. "Eso permite comprobar las canciones que más calan a la gente", señala Rafa a este respecto. "Escoger es difÃcil porque hay muchos temas que puedes hacer "--continúa Rosendo--". Rafa, por ejemplo, llevaba dos años insistiendo para que metiéramos 'Cucarachas' en el repertorio y, en este caso, cuadró de maravilla". "Cucarachas" es uno de los dos temas de Leño que se incluirán en "Siempre hay una historia". El otro será "La fina", el tema que ya apareciera en "¡Corre, corre!" en 1982. "Lo bueno de estas canciones "--dice satisfecho Rosendo--" es que sigan de plena actualidad después de diecinueve años. Esto sà que te pone".
En el disco no faltarán temas emblemáticos del carabanchelero, piezas que ya forman parte de la historia del rock madrileño y que se han convertido en verdaderos himnos inevitables. "Tú me preguntas si esto supone que no hay temas más recientes tan buenos como aquéllos y no sé contestarte. Nosotros siempre queremos ir añadiendo piezas nuevas al repertorio y dar a las canciones más recientes la validez que tienen. De todos modos, si no metiéramos siempre los temas a los que te refieres serÃamos ingratos con el público que nos los pide y que quiere escucharlos y disfrutarlos".
El concierto está previsto para las 21 horas. Mucho antes, una multitud ha ido colocándose alrededor de la entrada principal de la cárcel de Carabanchel. Desde que salimos de la estación de Metro de Aluche vemos a gente instalada en las aceras de la Avenida de los Poblados ofreciendo por una entrada hasta tres veces su precio de taquilla.
Al traspasar la puerta se puede prever que una hora más tarde la movida que se montará en la puerta será de órdago. Aunque lleves tu entrada en la mano ya es complicado acceder hasta el puesto del individuo que controla la validez de la misma con una lámpara de luz negra. Una vez dentro se ve la riada de gente que camina hasta el patio donde está instalado el escenario. Las barras están funcionando y se han colocado ya los WC quÃmicos que permitirán a la gente estar lo más a gusto posible dentro del patio de una prisión.
Los comentarios son evidentes: el concierto va a ser una ocasión histórica y por cada uno que hay dentro tres amigos suyos se han quedado fuera por no haber conseguido la entrada.
Con un poquito de fresco, las luces se apagan. El sonido pregrabado del vuelo de helicópteros que ha abierto todos los shows de la última gira comienza a sonar mientras la máquina de humo suelta su material y los músicos van subiendo al escenario amparados por la oscuridad. Comienzan a sonar las primeras notas y? el equipo no responde.
Cuando todo parece arreglado, vuelven a sonar los helicópteros. Dro, la compañÃa discográfica en la que graba Rosendo, intentó que los helicópteros fueran reales, pero no obtuvo los permisos necesarios. Llegó, incluso, a proponer que fueran los mismos helicópteros de la policÃa los que participaran en el espectáculo, pero tampoco fue posible.
Según termina la introducción pregrabada, Rosendo vuelve a atacar su guitarra, pero? ¡tampoco funciona!
La emisora que trasmite el sonido de la guitarra inalámbrica es la causante del accidente. No hay ningún problema una vez que se localiza la averÃa, pero, hasta ese momento, la tensión recorre la médula espinal de más de una veintena de personas. El público, que está entregado pase lo que pase, no sólo no se inmuta, sino que anima con sus gritos dejando claro que van a colaborar para que el espectáculo sea, realmente, todo lo histórico que se presume. A la tercera, después del ya cansino sonido de los helicópteros, la Gibson negra de Rosendo suena como deber ser y se abordan los primeros compases de "Yo me largo".
Se suele señalar que un disco en directo cierra una etapa y abre otra. "No sé si es mi caso "--afirma Rosendo mientras enciende un cigarrillo--". Lo que sà es cierto es que, cuando haces un directo, estás un año más de lo normal sin aportar material nuevo. En ese tiempo escuchas cosas, cambias ideas y pasan más meses de lo normal desde tu última grabación en estudio. Puede que sea por eso que tras grabar un álbum en vivo siempre se aprecie alguna variedad, pero, si se trata de hacerlo conscientemente, a mà no me parece que este directo sea el final ni el principio de nada".
Un disco en directo también suele concebirse como un repaso por la obra del protagonista. En el caso de Rosendo lo es, ya que en "Siempre hay una historia" se recogen desde temas de Leño hasta piezas incluidas en su último "A tientas y barrancas". La historia musical de Rosendo comenzó con Fresa, un grupo de barrio que ejercÃa como orquesta de baile. "Por entonces no habÃa bandas de r'n'r y pertenecer a una orquesta era la única manera de hacerse profesional. Todo era nuevo, porque lo único que existÃa eran conjuntos como Los Brincos, Los Bravos? Nosotros tratábamos de imitar a los de fuera sin saber siquiera lo que decÃan en sus letras. TenÃamos energÃa y no pensábamos en ganar dinero. Aunque lo pasábamos mal, porque no habÃa ningún tipo de infraestructura para nada, era divertido".
Más tarde llegó Ñu. "Eso ya era serio "--recuerda el carabanchelero--". Inventábamos y aportábamos algo. Nos lo podÃamos permitir porque entonces aún vivÃamos con nuestros padres". Y, finalmente, apareció Leño: "Hay ya habÃa que vivir de ello; y no era fácil. Al cabo del tiempo ves que compensa porque te gusta y porque te lo crees, pero no siempre piensas asà cuando te llegan los momentos malos". El final de Leño fue uno de los más sentidos en lo que se dio en llamar, precisamente y en base a ese grupo, el rock "madri-leño". "Fue una putada que eso se acabara, pero tenÃa que finalizar. Ya nos lo creÃamos mucho y las cosas se nos habÃan puesto muy fáciles".
Cada vez que Rosendo lanza un álbum en solitario aparece el rumor estudiado de la reaparición de Leño y eso no era nunca un buen trago para el guitarrista. "Ahora ya ni me molesta. Siempre se hace, y siempre se dice que hay fuentes fidedignas, pero es un rollo meramente comercial para volver a vender las grabaciones antiguas. Cualquiera que me conozca sabe perfectamente que no tengo ninguna intención de recuperar aquello, aunque soy consciente de que si Leño se volviera a juntar podrÃamos hacer ochenta conciertos con un caché de oro".
"Navegando" suele ser el tema que cierra los conciertos de Rosendo, pero el dÃa de Carabanchel hubo de salir al escenario una vez más. El trÃo hizo "La Fina" y se dio por finalizado uno de los mejores shows que Rosendo ha ofrecido en esta ciudad. Si bien él no se quedó demasiado contento, sus colaboradores más allegados lo achacaban a los fallos producidos con la emisora antes del comienzo del concierto. "Puede que se haya puesto nervioso "--comentaba Eugenio Muñoz--", pero al final ha sido hasta bueno. Ha estado tan pendiente de la guitarra que se ha olvidado de la voz y ha cantado mejor que nunca". DÃas más tarde, cuando Rosendo pudo escuchar la grabación, abandonarÃa su primera idea y se mostrarÃa tremendamente satisfecho del resultado. Atrás quedaban ya "Vaya ejemplar de primavera", "Un paso de más", "Aguanta el tipo", "¿De qué vas?", "Dando vueltas a un farol", "Mala vida" y asà hasta un total de veintiséis canciones que integraron el set. Hubo momentos mágicos, como el fabuloso "Hasta de perfil", la revisión de "Cucarachas", el dúo con Luz en "A la sombra de una mentira", un "Flojos de pantalón" que quedó como nunca, la colaboración del público en "Loco por incordiar" o el definitivo "Y dale" que dio paso a "Agradecido". No faltaron tampoco "En agua caliente", "Como el pico de un colchón", el lógico "Siempre hay una historia", "Listos para la reconversión", "Por cierto" o "Puedo ser más eficaz", todos interpretados con una potencia y una tensión que hacÃa tiempo no se respiraba en un concierto de Rosendo. El carabanchelero ha recuperado su faceta de guitarrista y lo ha hecho hasta las últimas consecuencias, aportando un trabajo instrumental que engrandece sus temas y les concede una nueva dimensión. "Sé mis limitaciones y ya no me preocupan. Nunca voy a ser ni el más rápido ni el mejor, que era lo que pretendÃa cuando era joven", señala.
Si algo quedó claro en el concierto del 26 de marzo es que Rosendo está en una forma magnÃfica, algo que ya se dejó ver con el anterior "A tientas y barrancas". "Yo no me lo noto especialmente "--dirÃa a este respecto--". Me siento bien, pero no de una forma especial. Tengo mis dificultades y me siento mayor para correr y dar saltos, pero, por otro lado, me encuentro muy bien acompañado: el grupo funciona y disfruto mucho tocando".
Rosendo ya habÃa tocado otra vez en la cárcel de Carabanchel, en el mismo sitio en el que grabó su directo. Se trataba de un festival colectivo en el que también se recogÃan fondos para Basida. Durante la prueba de sonido, al grupo le llamó la atención que algunos presos sacaran sus manos por la ventana y que empezaran a mover botellas que brillaban a la luz del sol. Después de preguntar, se enteraron que aquél era el medio por el que los reclusos se comunicaban entre ellos dibujando las letras en el aire para que pudieran ser vistas desde el otro lado del patio. Por curiosidad, el guitarrista empezó a leer uno de los mensajes: "E, S, E, R, O, S, E, N, D, O".
Se quedó tan emocionado que empezó a hacer caso a todo aquél que le pedÃa una canción. La prueba de sonido fue casi un concierto entero del grupo mientras que, al dÃa siguiente, con los internos ya en el patio y compartiendo cartel con el resto de los invitados, solamente hizo dos temas. Los que le correspondÃan en el programa.
Cuando en el concierto del 26 de marzo parte del público comenzó a gritar "No estamos todos, faltan los presos", Rosendo cerró el puño de su mano derecha y levantó el pulgar: sabÃa de qué se hablaba.
Si algo siempre se ha valorado de este músico es su compromiso personal con lo que tiene más cerca. Eso puede ser uno de los motivos por los que Rosendo es tan apreciado en Madrid. Hace pocos meses, el grupo Vantroi, procedente de México, le presentó su grabación de "Flojos de pantalón" y le pidieron que participara en la toma final que se iba a realizar en Madrid para ser incorporada a su segundo disco. "Me encantó el detalle "--comentaba--". Son gente que viene del otro lado del mundo y que me piden, precisamente a mÃ, que participe en ese tema. ¿Cómo me voy a negar?".
Del mismo modo, Rosendo aparece en el último disco de Buenas Noches, Rose, una banda que culmina, hasta el momento, la enorme lista de grupos con los que el carabanchelero ha colaborado. "Es como un rollo familiar: a ellos les hace ilusión y yo puedo ayudarlos de ese modo. A mà me hubiera encantado que, cuando empezaba, la gente me hubiera tratado asÃ. Ese tipo de colaboraciones sà que me interesan, no las que se hacen solamente para figurar". El guitarrista es consciente de que posturas como ésta engrandecen su figura personal aun cuando siempre se muestre tremendamente tÃmido para aceptarlo. "Es un tema que se engrandece por sà solo. Yo no hago nada para que eso sea asÃ. Si quisiera ganar prestigio en base a colaboraciones las harÃa con los figurones, no con grupos que empiezan. Si la gente me valora por hacer este tipo de cosas no me importa. Es que soy asÃ", dice.
Veinte años después de que saliera su primera grabación con Leño, Rosendo es de los pocos artistas que aún se mantiene en la carretera habiendo pasado tantas épocas buenas como malas. Casi a final de siglo, estamos viendo aparecer a compañeros de otros tiempos que, después de haber abandonado la escena, vuelven a presentarse delante del público tratando de convencerles de que pueden ofrecer lo mismo que daban cuando lo dejaron. "¡Qué no les pase nada! "--dice cuando le nombro a unos cuantos grupos que han resucitado recientemente--" Ahora parece que está de moda eso, pero en mi opinión lo único que hacen es echar por tierra el nombre que tanto tiempo les costó levantar en su dÃa. Es difÃcil que convenzan a la gente de que se lo creen, pero lo peor es que se pone en entredicho si alguna vez se creyeron esta historia. Desde luego que es lÃcito, sin duda, pero es feo. Recuerdo que una vez fui a ver a Peter Green cuando habÃa abandonado Fleetwood Mac. Me pasé todo el concierto aguantando que un guitarrista negro buenÃsimo hiciera todo el papel que, en teorÃa, debÃa hacer Green, pero confiaba en que, tarde o temprano, tocara 'Oh well'. Cuando llegaron los bises y la interpretaron, mi decepción fue brutal: tampoco la tocó Green, sino el otro guitarrista. Es evidente que yo me equivoqué, que fui a ver algo que ya no existÃa, pero él también se equivocó: dudo que nadie que le viera entonces haya vuelto a escuchar algo que hiciera a posteriori. Espero no verme nunca en la necesidad de recurrir a una argucia asà para tener que vivir una temporada".
Ocasiones ha tenido, y momentos peligrosos también. Rosendo ha dicho en muchas ocasiones que sólo dejará esto el dÃa en que la gente no vaya a verle y, de momento, eso no ha pasado. "Bueno "--se rÃe--". En alguna ocasión determinada sÃ. Me acuerdo de una vez que tocamos en Euskadi en plena campaña electoral. Como pegaban carteles todos los dÃas con la cara de los candidatos, los que anunciaban el concierto no se veÃan por ningún lado y la gente apenas se enteró de que tocábamos. Fue tristÃsimo salir después de haber actuado para veinte y ver que en una discoteca cercana el público no cabÃa porque habÃa un concierto en directo de un grupo que ni conocÃa".
La carrera en solitario de Rosendo se inició con "Loco por incordiar" en 1985. Desechos Leño, Zafiro, la compañÃa con la que habÃa firmado el trÃo, aceptó que los dos discos que por contrato debÃa el grupo fueran realizados por el guitarrista en su nueva etapa. Sin embargo, a la hora de lanzarlos al mercado, la discográfica se echó atrás e insistió en que se publicaran como álbumes de Leño. Rosendo no aceptó la jugada y eso le supuso estar fuera de la escena en un momento delicado. "Fue precisamente entonces cuando decidà que nunca más volverÃa a tocar como Leño", señala recordando.
Sus tres primeros discos los lanzó en RCA después de liberarse de su contrato con Zafiro y aceptar unas condiciones leoninas que hoy en dÃa serÃan impensables. En RCA le tocó asumir un cambió de dirección en la compañÃa que trajo consigo a gente que no creÃa en su proyecto, por lo que, tras grabar "A las lombrices", dio por terminada su relación con la discográfica.
Fue otro momento delicado que se resolvió cuando Paco MartÃn le ofreció grabar en Twins, compañÃa con la que editó "Jugar al gua". Más tarde se grabarÃa el primer álbum en directo, que coincidirÃa con la absorción de Twins por parte de Dro, por lo que el guitarrista se encontró negociando con la que es, hasta ahora, su actual discográfica.
Desde entonces ha publicado "Deja que les diga que no", "La Tortuga", "Para mal o para bien", la banda sonora de "Dame algo" y su último "A tientas y barrancas". En todo este tiempo, Rosendo se ha convertido en el emblema del rock madrileño con carta de naturaleza y siempre ha sido considerado como un ejemplo por parte de los músicos que comienzan dentro del género. Sus ventas nunca han sido espectaculares, pero, del mismo modo, nunca ha provocado pérdidas ni ha querido asumir más papeles que los que cree que le corresponden como músico. "Mi historia no es ni de rock duro ni de cantante melódico y por eso es tan difÃcil de vender "--comenta--". Yo sé que mi compañÃa trabaja mis discos con cariño, que es lo que me vale, pero a lo largo del tiempo siempre piensas que algo falta, que igual podrÃa conseguirse más. Como yo no sé cuál es la manera de conseguirlo no pongo en duda que la compañÃa hace todo lo que puede y sabe. Ellos quieren vender discos más aún que yo".
Es curioso que un personaje como Rosendo, siendo considerado un emblema para unos, siga siendo desvirtuado por otros. Aún recuerda el guitarrista y compositor cuando llevaba a su hijo al colegio y el resto de los padres de alumnos le miraban con recelo. "Era realmente insoportable. Los chavales mayores del colegio me ofrecÃan canutos y les encantaba que fumara con ellos y, sin embargo, a sus padres les molestaba que un melenudo como yo llevara a su hijo a clase. Al final dejé de ir. Si algún dÃa me hubieran visto con los chavales igual habrÃan dicho que yo les incitaba a las drogas o algo de eso".
El hecho de mantener una determinada imagen (o una ausencia de ella) le ha ocasionado estar siempre fuera de las tendencias "modernas" o más apoyadas por la prensa. "No me visto para la ocasión, pero es porque no vendo ningún tipo de imagen. Yo ofrezco mi música, nada más "--dice--". Me acuerdo que un dÃa, en unos estudios de Ibiza, me encontré con Dave Holland, el baterÃa de Judas Priest. Cuando le veÃa, con ropa de andar por casa, me imaginaba lo que tenÃa que sufrir cada vez que se pusiera su 'uniforme de trabajo', todos esos cueros que llevaba cuando tocaba en público. La gente que trabaja asà son actores y yo les respeto. Lo único que ocurre es que yo no soy actor y que a mi música no hay que disfrazarla".
A la hora de escribir esto, Rosendo está nominado para dos Premios de la Música, los correspondientes a mejor autor de rock y mejor artista de rock. El no se muestra demasiado receptivo ante este hecho: "Es un detalle que te voten y siempre daré las gracias aunque no me crea nada de eso. El primer año que convocaron estos premios se debieron de dar cuenta, después del recuento de votos, de que se les habÃa olvidado el rock, ya que no estaba esa categorÃa en la convocatoria. Trataron de arreglarlo y me llamaron para tocar en la gala y yo, como lo vi novedoso, fui y actué. Cuando salà de allà dije que historias de éstas nunca más". Le propongo el ejercicio hipotético de imaginar que gana algún premio. "SerÃa una putada "--dice directamente--" por la cara que tendrÃa que poner. Si sucede ya veré cómo salgo del trago, porque, al fin y al cabo, siempre significará un aliciente y un poco de promoción extra".
El disco está casi acabado y solamente faltan los últimos retoques. Atrás ha quedado una enorme gira, un concierto histórico y todo el trabajo necesario para ponerlo en un único compacto. Si todo va bien, saldrá a la venta el 14 de mayo de mayo y supondrá una peculiar revisión del universo rosendiano. Quienes no estuvieron allà podrán disfrutarlo, aunque, evidentemente, no será lo mismo.
Para aminorar la penuria de quienes no pudieron asistir al concierto también se pondrá a la venta un vÃdeo del mismo, aunque contará con dos temas menos de los diecinueve que incluye el álbum. El repertorio final elegido para el disco, que será simple, es el siguiente: "Vaya ejemplar de primavera", "Un paso de más", "Aguanta el tipo", "¿De qué vas?", "Mala vida", "Hasta de perfil", "En agua caliente", "Cucarachas", "Siempre hay una historia", "Listos para la reconversión", "Por cierto", "A la sombra de una mentira", "Flojos de pantalón", "Puedo ser más eficaz", "Pan de higo", "Bailando al aire", "Agradecido", "Navegando" y "La Fina". Como se puede ver, el repertorio ha tratado de no repetir excesivo material del que ya aparecÃa en el primer "Directo".
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Re: eso se dijo por aquel entonces......
carallo!
me pican los ojos!
Por cierto
me pican los ojos!
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rueda Rueda en la ruedajosele escribió: Los muros de Carabanchel vieron, en diferentes momentos de su historia, como morÃan "ajusticiados" los últimos fusilados del franquismo o como era molido a palos, antes de fallecer, el anarquista AgustÃn Rueda en 1978
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esto para la gibson.....






Última edición por Juanin el Jue Mar 31, 2005 7:52 am, editado 1 vez en total.
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