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21 de septiembre de 2021 | Publica tus noticias A veces duele más que un látigo, vivimos bajo un cielo hermético

Entrevista y crónica del acústico de Rubén Pozo en Girona

El concierto más difícil de Rubén

Diciembre de 2012. Por Javi Avendaño

Rubén Pozo se encuentra en plena gira acústica, “Menos es más”, recorriendo lo ancho y largo del país. Un nombre realmente acertado y que refleja fielmente lo que uno se encuentra cuando acude a su show: canciones sostenidas únicamente por su voz y su guitarra que, de forma entre mágica e inverosímil, ofrecen un plus a las respectivas versiones de estudio.

El pasado 14 de diciembre la gira acústica recaló en un pequeño pueblo de Girona, Campdevànol, a 100 kilómetros aproximadamente tanto de Barcelona como de Girona. Es fácil imaginar que se trata de un territorio hostil en cuanto a afluencia de público, más aún si uno está dando sus primeros pasos de una carrera en solitario, por mucho renombre que te haya acompañado en el pasado. Estábamos avisados, por la intuición y por los números, de que tendríamos la oportunidad de ver a Rubén bien de cerca. Algunos se perderían en cifras y darían titulares sobre el número de personas que nos congregamos en el Centre Cívic La Confiança de Campdevànol. Uno, que es más pasional que racional, prefiere perderse en cosas más interesantes, como la profesionalidad, los sonidos y lo que se transmite desde encima de un escenario, sea para 10 o para 100 personas.

Allí nos plantamos, con ganas de ver cómo se defienden las canciones de Rubén en acústico y de charlar con él para que nos cuente cómo le están yendo las cosas en su andadura en solitario. Dadas las circunstancias, todo queda en familia. La grabadora la dejamos para los profesionales del periodismo o para los entrevistados fríos y distantes. Hoy no es el día.

El concierto empieza puntual. En el escenario, sólo dos guitarras, un micro y un asiento. Así es como a Rubén le gusta exhibir, en última instancia, sus canciones “Me gusta que todas las canciones se puedan sostener sólo con voz y guitarra, por eso he apostado por el acústico” Pero acústico puede ser muchas cosas... él, como ya hizo con su disco, prefiere arriesgarse: “me dijeron de llevarme al menos otro guitarra, pero si me llevo a uno, me tengo que llevar a todos... no podría dejar a ninguno fuera. Es la primera vez que lo hago así” Además de todo ello, Rubén reconoce que los recursos son limitados y no siempre puede llevarse a toda la banda girando por todo el país. Época de crisis.

Suenan los primeros acordes de “Nombre de canción” y lo primero que llama la atención es lo bien traído que está todo: el sonido, la voz y la adaptación al formato acústico. Unos primeros minutos bastan para saber que Rubén está rodado y que, además, es animal de directo. Ese rodaje, o más bien su falta, es el que tal vez a muchos nos dejó una cierta sensación agridulce cuando escuchamos “Lo que más” por primera vez y nos llevamos la impresión de estar ante grandes ideas pero plasmadas en el estudio de forma mejorable (siempre desde el cómodo punto de vista del que nunca ha grabado nada, claro) Son sólo impresiones y al final, la intuición no siempre acierta. Cada uno hace el disco que le sale, y como le sale: “Me gusta tocar sin tantas pistas, que quede más natural, más de banda... suena más como los 60 y la mayoría de discos que me gustan son los que no son perfectos” Rubén advierte al iniciar el concierto que ha tenido problemas con la voz durante la semana. Nada que unos tragos de ron no puedan solucionar. Sin duda, su voz roza lo impecable; sin artificios, sin excesivos adornos: así es Rubén, así es su voz y eso es lo que le gusta “A mí me gusta gente que a lo mejor no tiene una voz especialmente bonita, pero que a mí me llega, como Joaquín Sabina, Robe Iniesta... me gusta mucho lo que decían Krahe y Sabina, algo así como... sí, Miguel Ríos vende muchos discos, pero eso es fácil porque él canta bien ¡lo difícil es vender discos cantando mal!”

Se siguen sucediendo las canciones de su “Lo que más”: “Nada más”, “Chavalita”, “Rucu Rucu” o “Mañana será otra día” La sensación de que Rubén ha ganado rodaje con sus propias canciones aumenta y así se lo hacemos saber “yo creo que en mi disco suenan bastante bien las canciones ya, pero me parece un piropazo que veas que en directo suenan mejor. Sí que es cierto que cuando toco en directo me siento mejor, viendo a la gente... salvando las distancias y sin ánimo de compararme, podría hacer algo que hacía Frank Sinatra, que era llevarse a peña al estudio para sentir esa cosa que se siente delante del público y que todo quede plasmado en la grabación”. Rubén acepta elogios con humildad y con cierto asombro cuando vienen de instancias mayores “vi que mi nombre aparecía en la Rolling Stone y al principio pensé “¿qué hago yo en la Rolling?” después vi que mi disco aparecía entre los elegidos como los mejores del año para Bunbury y me sorprendí... imaginarme que el tío está ahí en su casa, poniendo mi disco y diciendo “Esto es bueno...” –léase con voz de Bunbury imitada por Rubén- Cuando proviene de alguien que tiene su carrera, que viene de un grupo tan importante como el que tenía pues me sorprende y me alegra mucho” Y parece que ha tenido algún fruto: “desde entonces, va apareciendo más gente a la que le gusta el disco... me alegro, pero es una pena que tenga que ser porque otra persona haya dicho que es un buen disco”.

El concierto en familia sigue su curso. Rubén bromea con el público “me tendría que comprar una máquina de hacer ruido para estos casos” Reconoce, más en privado, que le ha costado romper el hielo, pero es un profesional: “me dijeron que se había vendido poco, pero no me importa: esa gente ha comprado su entrada y yo tengo que hacer mi trabajo”.

PEREZA

En su gira no olvida canciones de su antigua banda, Pereza. “Voy a comerte”, “Matar al cartero”, “Margot”, “Pelos de punta”, “Pirata” –armónica incluida-, “Grupis” y “Madrid” suenan renovadas en este formato acústico. Especialmente esta última, en la que Rubén se atreve con el catalán para así limar asperezas en la enrarecida relación Cataluña – España “baixant per on els garitos, deixant-me caure...” También se suelta, fuera del escenario, y reconoce “si la gente quiere la independencia ¿por qué no se la vas a dar? Este es un país en el que siempre nos estamos peleando entre todos... y al final, por un lado el PP, por el otro el PSOE, y nosotros en medio, pringando” Es momento de recapitular: “yo nací en Barcelona, pero de muy pequeño me fui a Madrid, así que tengo mucha familia aquí, en Cataluña” Durante el concierto, hace referencia a esta web, como “la más importante del rock español...”, “No sé si la he cagado diciendo español aquí...”, bromea.

Volviendo a Pereza y a separaciones musicales, más interesantes que nacionales, parece que el dejar a su par, Leiva –o dejarse mutuamente más bien- es más una medida de precaución que una reacción a hechos consumados: “Leiva y yo ante todo somos amigos. Yo le quiero mucho y no queríamos llegar a una situación en la que tuviésemos que hablarnos mediante abogados, como muchas bandas que ni se hablan, ni viajan juntos cuando están girando y sólo se ven en el escenario. Nosotros queríamos seguir tomando cañas... como hemos hecho siempre”. Amistad ante todo. Eso es lo que destilan las palabras de Rubén cuando habla de su excompañero y amigo “Leiva y yo nos llevamos genial. No queremos entrar en comparaciones. A nosotros no nos importan. Sí he leído alguna crítica a mi disco que al principio duele, y me jode, pero lo que me molesta de verdad es que hablen mal de mi amigo”.

Como ocurre siempre con una separación, las reacciones de los seguidores son dispares, aunque las que más abundan son las que se lamentan y hacen oídos sordos ante nuevas propuestas. Hay esperanza, no obstante “son los que menos, pero hay gente que lo ve desde la perspectiva de que ahora, en lugar de tener un solo disco de Pereza, tiene dos discos diferentes, el de Leiva y el mío”.

EL FUTURO

Rubén tiene planes de futuro e ilusión por llevarlos a cabo. Por el momento “continuar con la gira en acústico y hacer 3 o 4 conciertos con toda la banda. Rubén tiene planes de futuro e ilusión por llevarlos a cabo. Por el momento “continuar con la gira en acústico y hacer 3 o 4 conciertos con toda la banda. En Madrid estaré con Zahara, una chica que lo hace muy bien, ella está en el mundo indie y yo vengo, supuestamente, del mainstream, mis canciones se mueven más entre el pop y el rock... tengo muchas ganas de ese concierto”. Y se le nota.

18 canciones después, finaliza el extraño concierto: “ha sido un concierto muy difícil... es mucho más fácil cuando hay mucha gente viéndote. Eso sí, con este concierto he ganado tablas; sé que en el futuro habrá alguna situación en la que recuerde este concierto. Hoy he aprendido algunas cosas”. Lo que no sabe es que nosotros también hemos aprendido: profesionalidad, sentimiento y dedicación por la profesión. Se agradece la lección.

El texto de esta entrevista está protegido por una licencia permisiva BY NC SA de Creative Commons. Enlace a este contenido: https://www.manerasdevivir.com/entrevistas/2013/ruben-pozo

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