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22 de septiembre de 2021 | Publica tus noticias A veces duele más que un látigo, vivimos bajo un cielo hermético

Pablo Carbonell. Derroche de ingenio contra la solemnidad musical.

Noviembre de 2012. Por Kike Turrón y Kike Babas

Provocativo presentador de TV, extrovertido músico, inclasificable actor en cine y teatro, ocasional escritor,pintor y director de cine, en fin, el gaditano Pablo Carbonell es un personaje mediático que no necesita presentación. Su sola presencia nos pone una sonrisa en la cara. Esta vez, mientras recorre los teatros de España con la obra “Sin paga, nadie paga”, nos presenta su nuevo disco, Canciones de cerca, un trabajo variado, irónico y divertido. Esta ha sido la excusa para llamarle por teléfono y charlar un rato.

Nada más poner en el reproductor el compacto Canciones de cerca, cuarto disco en solitario de Pablo Carbonell, uno se sorprende por ese serio desparpajo y por ese ordenado caos que supone cada trabajo de este peculiar tipo, actor de profesión y mil cosas más de vocación. Escuchar este disco supone sumergirse en un delirante universo de estilos y temas, un surrealista catálogo de historias enfundadas en trajes que van desde las sevillanas al soul, o de la psicodelia al rock. Para acompañar este catalogo de géneros, Pablo se ha rodeado de músicos de la altura de Lichis, Pepe Bao, Raimundo Amador y otros tantos más, músicos que han añadido un grano de genialidad a las creaciones del Señor Carbonell.

La carrera artística de Pablo empezó en los primeros ochenta. Junto con el humorista Pedro Reyes formó un dúo que se dedicaba, según he leído, al “humor absurdo”. De ahí pasó a colaborar con aquel mítico programa de televisión matutino llamado La Bola de Cristal, y ya llegado a mediados de los ochenta, formó el grupo (de ¿rock?) Toreros Muertos, con los que aguantaría casi una década.

Tras la experiencia rockera, con la que logró éxitos que aún hoy siguen en la memoria popular, pasó de nuevo al medio catódico y empezó a colaborar en programas dirigidos por el Gran Wyoming. En todos ellos mostraba su desbordante ingenio, su improvisado humor y su atrevida actitud que, desde siempre y partiendo de una angelical inocencia, trascendía en ácida crítica. Desde mediados de los ochenta, también comenzó a participar en largometrajes de diferente pelaje, teniendo sus papeles diferente relevancia según el título… ha llegado a participar en una veintena de rodajes.

En la actualidad sigue tocando todos esos palos y más. Como ya se enumeró en el texto de encabezamiento, Pablo ha trabajado con un buen número de disciplinas artísticas y continúa tratando de lograr un huequecito para cada uno de esos artes.

Siempre citas en las entrevistas un libro de Els Comediants que te hizo dedicarte a la interpretación, cine y teatro. ¿Existe algún disco que te hiciese dedicarte también a la música?

Creo que la persona que más me ha influido para dedicarme al mundo del arte ha sido Pablo Picasso. Puede resultar un poco extravagante y quizá hasta naiff, pero Picasso es un hombre que me abrió muchas puertas. Es un hombre que ha abierto muchas formas de expresión. Por ejemplo, puedo traspapelar a Picasso con Frank Zappa, incluso a Stravinsky. No se, la posibilidad de mostrar mis facetas más anárquicas o desequilibradas, me la ha brindado Picasso. Por supuesto siempre he sido melómano, en mi casa siempre ha sonado música. Con dieciséis años me sabía todos discos de los Beatles de memoria. Todos, me sabía todas las canciones de cada uno de los discos de los Beatles.

Vaya, ahora entiendo el tema que abre el disco, “Campos de fresas de Lepe”, tu particular “Strawberry fields for ever”, ¿no?

(Se ríe). Si, efectivamente. Además, Lennon compuso esa canción cuando estaba rodando en Almería y yo también.

Quizá hasta tomasteis lo mismo.

(Más risas). Si, puede ser. Esa zona es muy saturniana. De un aterrizaje de LSD compuse allí “Campos de fresas de Lepe”, “Ay que gustito pa mis orejas” y “Sentimiento wagneriano”, lo cual, en fin, son tres grandes piezas de mi colección. Sin lugar a dudas, fue un ácido muy bien aprovechado.

No me lo puedo creer, ¿las tres en el mismo aterrizaje? Bendito sea el dealer que te pasó esa mierda

Sí, en el mismo. Bendito sea. También te diré que desde entonces, y ya han pasado diez años, no he vuelto a tomar un ácido. Son agotadores. No lo veo como una droga a la que te puedas enganchar, más bien es una experiencia que casi todo el mundo debería tener.

En este disco, hay una variedad de estilos impresionante, te gusta tocar muchos palos, pasas de unas sevillanas a un funk, pasando por un rock o un soul, ¿eso es por lo de Picasso?

En este disco parece que tengo varias épocas. En realidad, el eclecticismo también está en los Beatles, hay un “Helterskelter”, pero también “Martha my dear”, en el mismo disco. Cuando pongo discos, me gusta que me transporten, que me hagan navegar por una especie de rio. No me gusta dar un solo sentimiento a un disco, por ejemplo, un disco de Leonard Cohen sabes que te va a llevar por un solo camino, Lou Reed tampoco va a viajar mucho. Le tengo mucho miedo al aburrimiento. Mi vida es un poco accidentada y eso hace que, un día se me ocurra una canción y este a mi lado Nono García, por ejemplo, y nos salga el tema “Sr. Caramales”. Pero puede ocurrir que se me ocurra una idea y no tenga a nadie a mi lado y, ¡puf!, lo convierto en un rock con sabor fronterizo. Otras cosa es que sea deliberado, como las “Sevillanas Globales”, que tienen que ser unas sevillanas. Otras veces hay burlas a los estilos, como el “Twista's loca” o “Soy un animal” (temas de la época de los Toreros Muertos), canciones que parodian estilos y que a mi me divierten.

De todos modos usas una psicodelia que tiene los pies en la tierra.

Uno siempre quiere conectar con el prójimo. No se si me curro las letras lo suficiente… mis maestros, el señor Krahe o el señor Sabina si que lo hacen bien. Hago alardes literarios…

Podríamos decir que menos Sabina pero más Julián Hernández.

(risas). Es verdad, gracias por mentar a otro de mis maestros. Siniestro Total es un grupo al que siempre iría a ver. Creo que ellos son más humorísticos, yo tengo un punto más satírico. En fin, como decía David Byrne: Stop making sense, o sea, ¡deja de razonar! Quizá yo tenga un punto más reflexivo, intento transformar un poco… creo que soy demasiado cerebral.

¿Me puedes hacer una pequeña presentación de algunos de los músicos que colaboran en tu disco? Empecemos con Raimundo Amador.

Le dije que tocara en una canción y se vino con cuatro guitarras. Grabó un montón de guitarras, buscando sonidos, feliz. Hizo un par de canciones pero con un montón de guitarras, española, eléctrica, en fin, Raimundo. Casi todo el disco se grabó por la noche, y ya sabes, un trabajo nocturno.

¿A Pepe Bao como le conociste?

Desde los tiempos del Ya´sta, hace mucho. Le tengo mucho cariño. La verdad es que a Pepe le llamó mi primo Eloy Sánchez-Gijón, que coproduce el disco conmigo. Él es mi bajista, que ahora se a marchado a vivir a Londres. Es gran amigo de Pepe y le llamó porque él no daba con el tempo adecuado.

¿Lichis?

Lo adoro, si alguna vez he dicho que me gustan mucho Siniestro Total, también debo reconocer que La Cabra Mecánica es uno de mis grandes grupos. Un grupo que ha traído poesía de la buena, del barrio. Es un gran poeta Lichis, además, me gusta mucho su voz.

¿Los Delinqüentes?

Le dije a Raimundo Amador que grabase las guitarras de las sevillanas (se refiere a la canción “Sevillanas Globales”). Pero me dijo que él ya había tocado muchas sevillanas en la Feria de Abril. Me le imagino al pobrecito, con Rafaelito, su hermano, recorriéndose las casetas para sacar la comida y la bebida, pasando la gorra, algo que hacíamos en la misma época y ciudad, Sevilla, Pedro Reyes y yo. Me acuerdo que estábamos en un bar o en una discoteca y llegaban estos dos, Rafael y Raimundo, y el dueño paraba la música de la discoteca y estos se sentaban en unas sillas y la gente se ponía alrededor para verles. No sé quién les pagaba ni como, pero estaban siempre rondando por aquella Sevilla. Bueno, el caso es que Raimundo me dijo que ya había tocado demasiadas sevillanas, que prefería que las grabase otro. Entonces empecé a probar pero no me salía… de repente, vinieron Los Delinqüentes por Zahara de los Atunes y les comenté. A la primera se la grabaron, unas sevillanas atanguilladas, así, pasadas por Cádiz. Y ahí están.

Por último, ¿Javier Vacas?

Pues mira, tampoco encontrábamos el bajo de “Gallo cansado”. Y llegó contándonos que había estado por Nashville y que ahora lo que se llevaba eran los bajos a negras. Entonces se hizo un bajo súper pesado.

He leído que tienes una especial debilidad por Mark Oliver Everett, líder del grupo Eels.

Oh, yeah. Este tipo me ha calado profundamente. Tengo todo y no me canso. Bueno, en estos últimos meses he tenido mucho que estudiar y no estoy muy pendiente de la música, pero, vamos, que enorme. Me encanta.

También he leído que veraneas con David Byrne, el que fuera líder de los Talking Heads, ¿Cómo es eso?

Pues si. Lo conocí en Madrid porque hizo una exposición de cuadros. Me dijo mi chica: invítale a cenar con lo bien que concinas, Pablo. Y dije: pero bueno, chica, que es David Byrne, ¿Cómo le voy a invitar? Tú no sabes lo que yo he bailado con su música, para mi es dios, ¿Cómo le voy a invitar? Y ella insistió en que sí, que cocino muy bien y que le invite. Y lo hice, y vino a cenar a mi casa. Un flipe. Cuando le vi entrar con un traje eléctrico a mi humilde morada, ahí delante, no me lo podía creer. Así que saqué unas guitarras y nos pusimos a cantar sus canciones, sentado con él en el salón de mi casa. Me pasé una semana que no cagaba… excitado. El caso es que le hablé de donde veraneo yo y ese año se vino. Se alquiló un mes una casa en Zahara de los Atunes y allí estábamos. También nos fuimos juntos a Marruecos unas navidades… me propuso hacer un viaje por todo Estados Unidos, recorriendo parques naturales, pero yo por aquel entonces estaba muy cansado. Eso si, pasé unas navidades en su casa en Nueva York. En fin, que sí, que hay una amistad, una cosa bonita e increíble… mi vida es increíble. Ya solo me falta conocer a Mr. E (apodo con que se conoce a Mark Oliver Everett, nota del autor), aunque me han dicho que es más raro que un perro verde. Le diré que soy el presidente de su club de fans, que me haga un poco de caso… y si eso, le invito a comer a mi casa.

El texto de esta entrevista está protegido por una licencia permisiva BY NC SA de Creative Commons. Enlace a este contenido: https://www.manerasdevivir.com/entrevistas/2012/pablo-carbonell

Las fotos son propiedad de 18 Chulos.

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