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18 de septiembre de 2021 | Publica tus noticias A veces duele más que un látigo, vivimos bajo un cielo hermético

Entrevista a Cero a la Izquierda. “Las canciones plantean preguntas a las que el público encuentra una respuesta personal".

Julio de 2014. Por Juan Andrés López del Río

Cero a la Izquierda es uno de los grupos de rock con más proyección de la escena navarra, y, por extensión, del ámbito rockero español. Tras el lanzamiento de su primer disco (La Vela Muda) en 2012, ahora (julio 2014) se encuentran grabando su segundo álbum en los Konk Studios de Londres. La formación se compone por jóvenes en edad universitaria que desarrollan su talento musical, como Javier Robles Izu (Pamplona, 21 años) encargado de ponerle voz y letra a las canciones de la banda y Sergio Pérez Ugarte (Pamplona, 21 años) que se encarga de las seis cuerdas.

Decía Quique González en una entrevista en Jot Down: “Dedicarse a la música es arriesgar. Si quieres algo seguro, estudia Administración de Empresas”. ¿Suscribís la frase?

Javi: Sí. La música es pan para mañana y hambre para hoy. Y cuando el dinero se involucra como un objetivo primario, malo.

¿Cómo se compagina tener un grupo de rock con los estudios?

J: En mi caso, con menos horas de sueño. Normalmente duermo poco, pero la falta de sueño no es algo que yo vea como un sacrificio si sé que eso me permite después salir a tocar.

¿Cómo se mantiene un grupo de rock? ¿A base de ilusión?

J: Un grupo de rock es como tener tres novias a la vez (una por cada integrante de Cero a la Izquierda) en lugar de una, con todas las cosas buenas y malas que eso supone. Por encima de todo prima el respeto entre los miembros, pero después hay un trabajo oscuro que ocupa el 90% del tiempo: las esperas, organizar las giras, emails, teléfonos, chupar horas de ensayo... Todo eso que externamente no se aprecia, pero que es la base de un grupo. Así que, siendo la ilusión algo esencial para llevar a cabo esta historia, es necesario también un curro detrás que muchas veces no es tan agradecido como estar tocando encima de un escenario.

¿Qué importancia tiene la gente que rodea al grupo?

J: Mucha. Un grupo es una suma de sus miembros más todo lo que le rodea. Me gusta conocer a gente gracias a la música, pero también es importante tener amigos fuera de ese ámbito. Para saber que hay otra vida fuera de la música, y para que los pequeños triunfos no se suban a la cabeza. Tocar en un grupo es una carrera de fondo en la que la gente que te rodea te ayuda a mantener la perspectiva.

¿Cómo se formó el grupo? ¿En algún momento tuvisteis miedo de no dar la talla?

J: No, porque entonces no hubiera hecho nada. La idea de formar un grupo me vino a la cabeza en 2008. Entonces tocaba el piano, pero escuché un disco de Platero y Tú que me sacudió. Empecé a buscar gente en mi clase con la que pudiera entenderme. Comenté la idea a dos amigos que tocaban la guitarra, Tiberio y Juan (actualmente no forman parte del grupo) que se rieron de mí al principio. Pero bueno, acabamos juntándonos y colocando carteles por la ciudad para buscar integrantes. Allí apareció Lucas (batería), y a Dani (bajista) y a Sergio (guitarra) lo encontramos más adelante. Y mira que al principio era poca técnica y muchas ganas. Pero aquí seguimos.

¿Cómo os financiáis? ¿Ponéis dinero de vuestro bolsillo? ¿O apostáis por el crowdfunding?

Sergio: Nos financiamos tocando, y tocamos mucho, dentro de nuestras posibilidades, que entre otras cosas implican tener que estudiar y tocar y tener que autogestionarlo todo. El directo es la base del sostenimiento económico de cualquier grupo de rock (sea del nivel que sea).

J: En cuanto al crowdfunding, personalmente no estoy a favor. No estoy de acuerdo con que los fans de un grupo pongan dinero para financiar sus proyectos. Si un grupo necesita dinero, opino que tendrá que tocar más. Es una cuestión de respeto a la gente que te escucha, porque esa gente después va a ir a tus conciertos, va a pagar una entrada, va a comprar tu disco, tu camiseta... Entonces ¿por qué hacerles pagar dos veces? Ahora bien, es una opinión personal, cada grupo sabe cuál es su situación particular y cuál es la mejor manera de organizarse, y nosotros no somos quién para entrar en ese tipo de valoraciones...

Visto así, en realidad vosotros sois el paradigma de los grupos indie. Con el bajón que han pegado las discográficas, ¿el camino que habéis tomado es el ejemplo a seguir?

S: Para las bandas que empiezan el camino a seguir es el que se ha seguido siempre: tocar, tocar y tocar. Tal y como está hoy en día la industria discográfica, es muy complicado que el hecho de que un sello apueste por un grupo vaya a marcar la diferencia. Es más, muchos sellos te piden que seas tú el que financie su trabajo de distribución, promoción, a cambio de porcentajes de ventas que son ridículos. Siendo así, preferimos seguir siendo independientes antes que lucir un sello que no aportaría nada. Eso no quiere decir que eternamente vayamos a autoproducir todo nuestro material. Pero desde luego si un tercero entra en Cero a la Izquierda, tendrá que aportar al grupo algo que éste no pueda hacer por sí mismo. Por entrar en una discográfica la carrera musical no va a ser más sencilla. Siempre ha sido igual de complicado.

¿Buscáis un sonido propio, esquivando las comparaciones y las posturas falsas?

J: Bueno, tenemos influencias como todo el mundo. Ahora bien, trabajamos por lograr un sonido propio, sin renegar de la música que nos gusta desde los 14 años... Sería negar la evidencia.

S: En cuanto al tema del postureo rockero, creo que en la medida en que hagas algo que sea honesto contigo mismo, está bien. Tú haces música (o al menos creo que así es en la mayoría de los casos) porque llevas algo dentro a lo que necesitas darle salida. Mientras que eso que expresas sea algo real y honesto contigo mismo, da igual que lleves las uñas pintadas, lleves gafas de pasta o te pongas una careta para tocar. Seguro que la gente verá que es algo de verdad, y lo apreciará. Por otra parte eso es lo grandioso del rock, que haces lo que quieres, porque quieres, sin necesidad de rendirle cuentas a nadie.

¿Hacéis las canciones que os gustaría oír?

J: Sencillamente, hacemos las canciones que nos salen. En las canciones hay un 99% que controlas y un 1% que se te escapa. En ese 1% está la clave de la música.

Javi, ¿cómo es tu método de escritura? ¿En qué temas te fijas?

J: Mi historia con la escritura es una batalla entre la idea y la forma: muchas veces tengo la idea, pero me falta la forma. En cuanto a los temas, son tres: amor, desamor y muerte. Son los tres temas universales en el arte.

Hay muchos autores que discrepan, que proponen muchos más temas.

J: Sí, pero al final siempre se habla de lo mismo. Para mí, el miedo entra dentro de la muerte, por ejemplo. Lo más difícil es escribir canciones de amor. Canciones buenas, quiero decir.

¿Escribes a diario?

J: Escribo mucho, aunque después de hacer un disco tardo mucho en volver a escribir. En general, me entra algo de miedo porque al principio casi todo lo que escribo me parece asqueroso. Pero con el tiempo el pánico va disminuyendo. Si a las dos semanas una letra no me parece demasiado mala, entonces se puede hacer algo con ella, pasa a otro nivel. Con el tiempo, escuchas la canción y no parece que sea tuya.

Al final, las canciones pertenecen al espectador. Son transformadas por él.

J: Sí. La gente siempre tiene razón. Si a mí alguien me dice que "Libertad" trata sobre la historia de amor de un caracol, le voy a dar la razón, a pesar de que yo la haya escrito como una metáfora de la libertad. Las canciones plantean preguntas a las que el público encuentra una respuesta personal.

¿En un disco hay dos o tres canciones buenas y el resto acompañan?

J: Hay canciones que sabes que van a gustar antes de hacerlas. Por ejemplo, Hasta el amanecer. El resto de canciones tienen sus momentos. Libertad es ideal para los conciertos, porque es muy clásica y tiene un estribillo pegadizo. Crónicas de guerra, en cambio, es mejor para escuchar en casa. Pero no por ello deja de estar en los conciertos. Combinando los dos tipos de canciones se logran conciertos intensos. Como deben ser: es mejor un concierto intenso que uno cañero, sin más.

¿Un grupo mejora a medida que toca?

J: Claro, como todo. Aunque no sé si eso se aplica a escribir. Lo que sí sé es que cuanto más escribo, más me gusta hacerlo.

¿Y cantar, qué significa para ti? Dicho de otro modo, ¿coincides con la letra de Fito en "Al Cantar"?

J: La suscribo al 100%. Me parece un temazo. Cantar es lo que dice Fito en esta canción.

¿Cantas para transmitir algo, o lo haces por gusto?

Bueno, primero canto por gusto, como todo el mundo. En principio no canto para transmitir algo o para entenderme a mí mismo. Aunque a veces sí escribo para entenderme, me como mucho la cabeza. Por eso escribo todo el rato, persigo a las canciones. Disfruto con el proceso de escribirlas. Es lo que me mantiene despierto, la incertidumbre. Si supiera de antemano cómo va a ser la canción... Menudo aburrimiento. Un poco como todo, ¿no?

Muchas gracias por vuestro tiempo chicos, y mucha suerte con la grabación de vuestro segundo disco.

J y S: Gracias a ti por la entrevista.

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