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22 de septiembre de 2021 | Publica tus noticias A veces duele más que un látigo, vivimos bajo un cielo hermético

Andrés Calamaro. Un hombre es un campo de batalla.

Noviembre de 2013. Por Kike Turrón y Kike Babas

Andrés Calamaro lanza su nuevo trabajo, Bohemio, con la distintiva portada del diseñador e ilustrador argentino Jorge Alderete. Una portada que avanza el contenido del disco, sugiriendo imágenes que luego serán canciones, personajes y figuras que, al escuchar el disco, irán apareciendo entre estrofas y estribillos. Esta nueva entrega de Calamaro viene cargada de incontestables buenas composiciones. Turrón y Babas te muestran, en esta entrevista, como ha sido la concepción de este disco.

La carrera como solista empezó para este argentino (de Buenos Aires) en el año 1984 con el disco Hotel Calamaro, aún estaba en activo con Los Abuelos de la Nada (por cierto, Cachorro López, el productor de este disco, fue compañero suyo en aquella formación) banda en la que no ejercía de líder, pero en la que dejaba ya evidentes huellas de su marcada personalidad y de su solvencia con los instrumentos. Siguió publicando discos con su nombre propio, trazando un paréntesis en la década de los noventa que rellenó con su estancia en los exitosos Los Rodriguez, con los que publicó cinco discos repletos de inolvidables singles, ya marcados a fuego en la memoria musical popular. Y después, se zambulló en su carrera personal, trabajando a destajo, girando con fruición, componiendo como si en ello le fuera la vida, lanzando canciones nuevas una vez al año, girando por España y arrasando por toda Latinoamérica.

En el 2008 hizo un nuevo paréntesis para estrechar lazos con el bilbaino Fito Cabrales, amistad que dio para un disco en directo, Dos son Multitud. No es raro ver a Calamaro acercarse a otros artistas para crear cosas en común, hay mil nombres sobrevolando el ala de su ancho sombrero: Los Fabulosos Cadillacs, Niño Josele, Jerry González, Loquillo, Fito Páez, El Cigala, Ariel Rot, etc, artistas con los que colabora, se mezcla y a los que invita a tocar con él.

La leyenda de Andrés Calamaro es larga, el personaje, en ocasiones, eclipsa al artista, en el patio trasero se habla de una personalidad fuerte, de una agenda con muchos reajustes de última hora, de excesos tóxicos, de rotundas declaraciones, de eternas sesiones de estudio donde músicos y productor terminan exhaustos, una leyenda que le viene al artista como un guante pues Calamaro, sin duda, no esconde ser un músico y compositor con una excepcional sensibilidad, un tipo perfeccionista y temperamental dedicado en cuerpo y alma a su profesión.

Bohemio tiene joyas como las cuatro primeras canciones con las que empieza el disco, entre ellas el single que ya está rulando por Youtube. Canciones que te trasladan a momentos reales, a lugares agradablemente familiares, a sentimientos que son tan difíciles de describir que tan solo una canción puede hacerlo. Son “Belgrano”, “Cuando no estás”, “Tantas veces” y “Rehenes”, temas donde las guitarras acústicas tienen plano principal, y donde las teclas hilan muy fino. Y así será hasta la canción diez, el final, titulado “Doce pasos” (que son los que debe seguir quién ingresa en un centro de desintoxicación si quiere sacar el curso adelante), y que junto a “Plástico fino”, merodea por los oscuros pasillos de adicciones pasadas y desfases históricos, como siempre, dede la humilde maestría que gasta el bonaerense. El señor Calamaro tiene mucha destreza al usar la mina de su lápiz, pero además, tiene una garganta portentosa que transmite emoción, sabe dotar de una profundidad asombrosa a frases y palabras que podrían pasar desapercibidas en boca de otros, logra describir, con pocas palabras, estados de ánimo que a cualquiera le llevarían páginas, nos pinta, con todo acierto y un par de adjetivos, a personajes y lugares que ya serán nuestros para siempre.

Mientras la gira de presentación sigue su curso al otro lado del charco (no dejes de visitar su sitio), Andrés nos atendió y respondió, vía e-mail, a estas preguntas.

Tras leer críticas de tu disco que van saliendo en España, observo que la mayoría de los críticos establecen comparaciones entre otros discos tuyos. Siempre dicen que si Bohemio es mejor que On the rock, pero que si no tanto como Honestidad Brutal… creo que se abusa de ese recurso contigo, en mi opinión, cada disco tiene su tiempo, su lugar único, y creo que comparar y usar eso para valorar no es bueno. ¿Qué opinas?

Me preocupa el estado de la crítica como generador de opinión, porque (la crítica) se impone la imperdonable gestión de "perder la capacidad de admirar" y proyectarlo generando opinión ciudadana; contagian la agonía del éxtasis (que solo se reserva a la luz sagrada de los artistas angloparlantes), quizás más cómodos escuchando grabaciones cantadas en un idioma que ningún español "de a pie" habla o entiende. Sin embargo tengo que lamentar que no exista un verdadero "frente crítico"; las críticas son opiniones individuales, el periodismo musical está en manos de aficionados, que proyectan los rechazos obvios de la razón crítica infantil. La prensa generalísima ignora la existencia de actividades musicales locales, no hay críticas de discos en los periódicos que impulsan una realidad apegada a la actualidad rabiosa o a los cánones culturales conservadores. El único sector crítico que sigue en pie es el de los talibanes de la prensa musical de Barcelona, que publican ediciones impresas a la par de las británicas. La minoría crítica celebra los fracasos, se regodea aplaudiendo la muerte y la crisis. La crítica necesita terapia o tratamiento de psicofármacos.

Entre las canciones, hay algunas que hablan del amor, de la perdida, de la espera… ¿Qué te ha inspirado esos temas? ¿Anda la casa revuelta?

No soy un empleado público que tenga que trabajar a las nueve de la mañana; sé amar y ser amado con sus consecuencias. Prefiero soñar despierto que soñar durmiendo, cuando se hace realidad todo lo que deseamos se rompen algunos platos, no se puede todo. Aun así, las canciones tienen que sostenerse fuera de su contexto textual. Hay que resistirse al análisis más obvio, las letras son tramposas, la que siempre dice la verdad es la música. No soy creyente practicante de la "inspiración", me motiva el trabajo musical y escribir los textos de las letras es aquello que vamos a cantar.

He leído que grabaste con tu banda de directo, cosa que no sueles hacer habitualmente. ¿Por qué esta vez ha sido así?

Empezamos a grabar el "Bohemio" en marzo mientras ensayábamos con seriedad y muy conjuntados para salir de gira. Y mis compañeros son músicos extraordinarios. El anterior álbum (On the Rock) también lo grabamos con la banda habitual de las giras entonces; una banda residente en Madrid que no grabó "La Lengua Popular" (2007) que grabamos en Buenos Aires.

Cuando llegaste al estudio, ¿llevabas bocetos de esas canciones en plan acústico con el fin de mostrarlas o no sueles hacer eso?

Mis bocetos son completos, escribo grabando; no hago las canciones con una guitarra o con un piano, siempre tengo la grabadora encendida y escribo una letra mientras desarrollo una idea musical armónica y una grabación completa, con guitarras, estereofonías y coros. Y llego con cientos de opciones; pudimos elegir un disco abstracto, grabarlo con programaciones y teclados, teníamos rock lisérgico, letras de ateísmo rabioso, rimas marginales y mi colección de "mixtape mash up", que grabo con sampleras y cables RCA… Pero me puse de acuerdo para grabar este disco de diez canciones y el resto de la música no desaparece. Podría hacer discos para seducir a la crítica tardo hypster, pero tengo gustos caros y un status de artista reconocido y amado por el pueblo.

“Doce Pasos” y “Plástico Fino” hacen referencia a lo que todos sabemos. ¿Cómo llevas tu relación con los tóxicos en lo cotidiano?

No tengo términos medios, y prefiero no consumir. A rajatabla. Nunca fui un consumidor de fines de semana; no puedo comprar medio gramo para tomarlo en el baño de un bar; no tengo ese "compás" madrileño de tomar cerveza y fumar todo el rato, ni tengo la costumbre de salir "a saco" los viernes, beber como un cosaco y meterme dos rayitas adulteradas para hablar sin parar al oído de algún amigo. Soy "profesional" o no soy nada, no compro por las noches ni en los bares. Hace muchos años de mi última temporada "salvaje", de años sostenidos. En la última década solo lamentamos dos recaídas de unos pocos meses, me sorprendí consumiendo, quemé las naves pero solvente estas complicaciones por "mis propios medios"; me sometí a los rigores psiquiátricos necesarios y aquello no paso de unos pocos meses de navegación mar adentro.

“Plástico fino”, “tacto divino”… me lleva a pensar, claro, en Radio Futura… ¿Por qué se asomaron los Auserón a la canción?

Me cuesta creerlo pero no estaba pensando en los gloriosos versos de Radio Futura; este plástico fino no envuelve el tacto divino de una mujer curvilínea, es el envoltorio del tiempo… Pero me alegra que esta letra gire en torno a estos versos, imposibles de despegar del gran repertorio de RF. Que sea un homenaje.

Hay otra frase impagable en esa canción: buen día nariz estancada de corte español. No hace falta usar la imaginación para comprender este verso… no todo el mundo está capacitado para cantar eso… y que suene tan bonito.

¿Qué más puedo decir? Fui textual, literal y sincero. Tenía más textos narcóticos y lisérgicos en el cofre de posibilidades y opciones. Por ejemplo "Barro y Frío", la reunión de dos rimas que armaban una "suite" de un primer movimiento invernal donde narramos un episodio violento con rumanos que terminó en el calabozo de la comisaría de Leganitos, y (segundo movimiento) ese momento de debilidad cuando nos ofrecemos a las tentaciones prohibidas del opio. O "Nieve Nieve Nieve", una oda al precio de las cosas, una letra graciosa sobre resignarse y pagar los sesenta euros que cuesta el gramo de miércoles. "Cazador de Ateos" es una rabiosa fábula moral que reivindica el ateísmo urgente, mi protesta contra esta babosa "corrección política" medieval, tardo progresista; némesis de la cultura y la libertad. "La Rima y La Prosa" es un abracadabránte duelo entre los versos rimados y la prosa prosaica; un turno para que cada rama del verso inverso dispare y defienda su integridad literaria.

Has vuelto con tu “Diario de gira”… ¿qué momentos buscas para desarrollar estas bonitas narraciones que nos entregas?

Estás atento a todo y te doy las gracias. Estamos viajando entre capitales de provincias argentinas y no hay vuelos que comuniquen estas ciudades entre sí; entonces alquilamos un avión privado. Y viajamos en nuestro avión a hélice, todos apretados. Por tierra van dos "semis" con el equipo de luces, sonido y pantallas; llevamos el mejor equipo posible en Argentina aunque algún concierto no nos genere superávit; estamos felices si le damos trabajo a nuestros compañeros. Llegamos vivos y en avioneta; me instalo en la mejor habitación del hotel local y tengo un día entero hasta tocar. El repertorio lo elige nuestro pianista "Niño Jero" y yo tengo tiempo para escribir un poco.

El trabajo de Alderete es realmente bello. ¿Por qué le elegiste para el arte del CD?

Me gusta mucho Alderete, hicimos contacto y es una maravilla de artista y profesional; una muy buena persona y un compañero que nos dio todas las facilidades posibles. Si no hacia una portada con Alderete me hacía un tatuaje con alguna fantasía mexicana del "doctor".

Enlace a este contenido: https://www.manerasdevivir.com/entrevistas/2013/andres-calamaro

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