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Txarrena. Madera que arde

Febrero de 2011. Por Manerasdevivir

Re La Si Sol. Enrique Villarreal, El Drogas, se llevaría estos cuatro acordes a una isla desierta. Lo cuenta sin titubear, como si fuese algo que pase por su cabeza de vez en cuando. Aunque a tenor de lo que nos contó la semana pasada en Madrid, aún le quedan unos cuantos acordes por tocar antes de retirarse. Tras el desgaste, bendito desgaste, que supuso La tierra está sorda, El Drogas decidió retomar Txarrena, una espina que tenía clavada desde hace casi 20 años y que ahora trata de sacarse con ayuda de Brigi, El Flako y Txus, sus nuevos compañeros de viaje.


No te puedes estar quieto…

Ya llegará ese tiempo, toda una eternidad para estar quieto. Para mí, una época sabática es a lo que me dedico; es un lujo, en este país, vivir de lo que te gusta. Luego, que eso mismo que me da una suficiencia económica para poder funcionar, me permita y casi me obligue a leer a otra gente para continuar aprendiendo a escribir, a escuchar mas música para continuar aprendiendo a componer... eso es un lujo del copón. Yo por eso no defiendo nunca el “vamos a descansar”. Descansar, descansar, lo hace quien no ha hecho nada, generalmente. Me refiero en este oficio, en otros sí que hacen falta épocas de descanso físico. En este oficio descansa el que no suele hacer nada.

¿Por qué retomas Txarrena?

Se me había quedado la espina clavada de hacer pocos bolos [en la primera época]. Pagué la novatada del primer trabajo, teniendo en cuenta que el foco principal de la historia era Barricada, continuar con los bolos de Barricada en la época del Por instinto, donde se vendía mucho. No tanto por vender, sino porque eso se reflejaba en actuaciones, teníamos mogollón. Así que fueron una autentica locura las puñeteras nueve actuaciones que hicimos, en cuanto a ver las fechas, a ver esto, aquí y allá... una locura. Luego, ya con La venganza de la abuela, como venía un poco aprendido, decidimos parar Barricada y tener un año para que cada uno hiciese lo que quisiese.

El asunto de retomar Txarrena ha sido todo un poco casual. Digamos que a mí se me queda esa espina clavada. Después otro punto a tener en cuenta es el reencuentro que tengo con Brigi en un grupo de versiones que hicimos para la celebración de un aniversario de San Adrián, un festival que se hace en un pueblo de Navarra todos los meses de enero. Nos juntamos Alfredo, Brigi, Iker, El Flako y yo e hicimos una de los Pistols, Ramones, los Clash... Claro, yo al Brigi lo había conocido tocando la batería, entonces a mí lo que me extrañó fue ver en un artículo de no sé qué revista que hablaba de la creación de un nuevo grupo, Koma, que Brigi iba a tocar la guitarra y cantar… A mí me extrañó mucho, porque como baterista me gustaba mogollón. Yo siempre le he tenido mucha admiración, como persona es un cacho de pan, y luego como músico compositor, como hacedor, en este mundillo es un tío que tiene mucha intuición para todo. Me encanta cómo canta, cómo toca la guitarra... pero también me encanta cómo aporta a las canciones que puedas llevar tú al local, los arreglos e historias. Es alguien a quien no le para la cabeza y está constantemente rulando.

Con el Flako tenía también ganas de juntarme, le conocí hace años y me gusta su timbre de voz, no sé. La verdadera sorpresa ha sido Txus, a él no le conocía. Le conocí hace tres años, porque tocaba un par de versiones con un grupo que fui a ver, y me dejó impactado su manera de tocar la guitarra, el gusto que ponía, cómo trabajaba su instrumento… En ese par de canciones realmente no te da tiempo a ver mucha cosa, fue intuición, un acierto, porque luego en la bajera, trabajando las canciones, ha sido una gozada. Para mí Txus es un personaje peculiar dentro de esto, me recuerda bastante a la experiencia que tuve con el Boni cuando lo vi por primera vez. Ese rollo que te da en la cabeza cuando ves que este personaje es interesante.

Bien, esas son las razones, pero ¿cómo vuelve Txarrena?, cuéntanos la historia.

Primero veo la gente con la que me quiero juntar, no sé realmente para qué, quiero enredar, pero sin saber para qué. Entonces viene la historia de La tierra está sorda, que ha sido un trabajo denso, para mí muy impresionante, emotivo. Tiene una carga importante de muchas cosas, desde kilómetros hechos a kilómetros de frases leídas, muchas horas de abrir las orejas, escuchar historias... ha sido muy denso. Así que lo siguiente que me apetece hacer es algo liviano, cómodo mentalmente. Es la primera vez que me pasa, porque yo soy mas de darle vueltas, a ver qué ambientación sónica se le puede dar a esto, por dónde tirar... Pero en este caso digo: “Jo, pues algo cómodo, si tenía clavada la espina del primer disco de Txarrena... ¡pues ya está!”. Es la solución: una banda con la que me junto, que a todos nos gusta hacer directos, que realmente está montada para eso, que ya tenemos la mitad del repertorio hecho…

En ese punto me digo: "Ahora, voy a empezar a meter canciones de un proyecto que tengo por ahí, Nanas pa aburrir vacas". Son canciones acústicas, muy echadas patrás, y se me ocurre ir metiéndolas por la bajera (el local). Salen de allí destrozadas, y todos tenemos la calentura esa que se les pone a los grupos cuando uno está haciendo algo que te gusta. Y con esta gentuza, resulta que algo que tú piensas que se puede lograr a largo plazo, está hecho: hay que meterse a grabar ya. Ahí ya cambia mi concepto del asunto: tenemos las canciones preparadas, vamos a grabar otro disco de Txarrena y a salir cuanto antes a la carretera.

¿Cuál es la diferencia entre Txarrena y Barricada?

No sé, yo soy posiblemente el menos indicado para contestar eso. ¿Cómo decidir si una canción vaya para aquí o para allá? No tengo ni idea. Todo mi trabajo personal e individual lo hago en casa de la misma manera. Cuando empiezo las cosas no tengo ningún tipo de “esto pa’qui esto pa’llá”, va viniendo con el tiempo.

Lo de Barricada termina siendo trabajado entre cuatro personas, es una fórmula de trabajo que tenemos desde hace tiempo, pero lo que veo con esta nueva formación de Txarrena no difiere mucho de cómo se ha trabajado en Barricada. Las canciones tienen la letra, la melodía que yo llevo, los acordes… pero realmente en la ambientación musical ellos tienen mucho que ver.

¿Cómo has cambiado tú desde la primera formación de Txarrena hasta esta?

He evolucionado, llevo cinco años sin beber alcohol y sin meterme sustancias psicotrópicas, sobre todo eso. En la época del primer Txarrena, del Por instinto, Balas blancas, del Doble directo... había que probar de todo, la noche era la última noche. Vivía la noche de manera física, ahora vivo la noche de manera mental y siendo más consciente de lo que me rodea, de cada paso que doy.

¿Entonces el tema de no ponerte es el cambio más importante?

No sé, en mi caso la verdad es que es una gozada, tanto eso como, por ejemplo, no dejarse comer por la propia imagen. Me corté el pelo, porque aparte de que cada vez se ve más la mortadela, pues, porque… no sé, me dio la tarantada de “¡a tomar por saco!” Un poco de “¡qué cojones, me da igual!" En este aspecto, realmente, lo importante para mí es lo que hago, lo que ve la gente, y siempre con un respeto de cara a esta gente. Pero espero que ese respeto no se acabe confundiendo con la familiaridad que parece que ahora tiene que haber, y que tienes que tener en cuenta lo que piensa la gente de tu trabajo. No digo que me dé igual, pero realmente no voy a utilizar las fórmulas que la gente me quiera meter. “Joder, qué bonita era aquella canción que...” Sí, pero ya está hecha, ¿no? Voy a probar otras cosas, oigo otros grupos... Y hay gente que no lo entiende. Aunque no me importa tampoco que no se me entienda…

Háblanos un poco del disco, Azulejo frío es el resumen de ¿cuántos años?

Dieciocho. Las dos primeras canciones, Algunas cosas por terminar y Por tu piel, están grabadas dos meses después de salir el primer disco. Azulejo frío es un poco el Ecuador de las composiciones de este disco, además del primer trabajo hecho por encargo. Me llamaron de una revista de no sé qué facultad de la Universidad de Barcelona, que iban a sacar una revista de poesía: “Oye, no te escribirás un poema para la revista”, y yo: “Vale”. Me puse, no me salía nada, cogí la guitarra y con los cuatro acordes que yo me llevaría a una isla desierta, el Re, el La, el Si y el Sol, empecé y me salió eso. Luego nunca he sabido si salió publicado, si la revista se hundió porque mandé yo ese poema, si el poema se quedo en los peajes... ¡porque pa llegar hasta allí es la hostia! El caso es que no sé qué pasó con aquello. Más tarde, cuando comencé a trabajar con el programa Cubase, que tenía un banco de sonidos de piano, empiecé a componer un arpegio que me costo toda una mañana (yo para piano y cosas de militar soy un auténtico desastre), pero acabé diciendo: “Joder, qué arpegio más bonito”. La primera composición la tengo hecha con piano y la letra. Azulejo frío es el punto de partida de esa mezcla. Y la última que compuse fue seis meses antes de entrar a grabar, en noviembre de 2010.

La unidad musical se la da el grupo, que ha destrozado las canciones. Ahí te das cuenta de si realmente la gente está trabajando como grupo. Tus ideas las llevas y, por ejemplo, no voy y le digo a Brigi "haz esto o esto otro" con la batería. Para empezar, porque le digas lo que le digas va a hacer todo lo contrario (risas). Cada uno empieza a aportar sus historias, no solo con el instrumento, sino metiéndose también en la estructura de la canción.

Debe reconfortar hacer un proyecto nuevo y que cuaje todo tan bien.

La verdad es que es una gozada. Yo lo sabía, pero una cosa es la teoría y otra verlo en la práctica. El resultado todavía me pone más, solemos ensayar a partir de las 8 de la tarde hasta las 11:30 o 12, y luego llegaba a casa y no podía dormir de la ansiedad, del speed que te ha dado el trabajo, de estar asimilando este cambio, el otro...

Hemos tenido la oportunidad de escuchar aquellas Nanas pa aburrir vacas de las que hablabas antes, las maquetas de muchas de estas canciones, y el endurecimiento es más que obvio. ¿Te ha costado ver que las canciones se hacen mayores? ¿Te ha dado pena?

No, no me ha dado pena, porque no suelo llamarlas ni canciones, son más bien bocetos. Entre noviembre y enero compuse otras siete canciones con la acústica, las voy a ir colgando en el web de Txarrena porque me apetece que la gente también vea como nacen estas canciones. Después del Mordiscos es algo que ya no voy a poder dejar. Trabajar con las Zíngaras, con el Pirata al saxo, gente que conozco que toca el contrabajo... a mí es lo que me pone: “Toma este boceto y vamos a hacer en este formato esta historia”. Me gusta, porque me obliga también a sentir las mismas canciones de diferente forma. Por poner un ejemplo al revés, a mí me pasa con Jaime Asúa, cuando la gente me pregunta por “la versión esa que hacéis” me tengo que parar a pensar “¿qué cojones de versión?”, porque la canción de Frío la tengo como mía, hasta que caigo en que me están hablando de ella. Si es que esta canción es mía hace más años que la hostia. Es algo que está ahí, ¿cómo de una canción tan bonita no vas a hacer una buena versión?, si ya viene dado por los acordes y por el toque que el propio grupo (Alarma) le daba... Eso es lo que me gusta, crear una relación con la gente con la que te lías la manta a la cabeza, es muy bonito.

¿Por qué decidiste dejar el bajo?

Tocar el bajo me encanta, también la acústica, la eléctrica, la pandereta (y eso que soy malísimo con la percusión, no sé llevar el ritmo, voy como al revés), le meto a la armónica (toco más mal que la hostia), pero le echo mucha jeta a todo. También le eché jeta con el bajo. En el primer concierto estaba desenchufao, los del grupo no dijeron nada, supongo que preferían que no se oyese (risas). Para esto tengo una jeta impresionante, no me falta, así como para otras cosa sí, para esto me es igual, es echarte pa’lante y hacer lo que sepas.

Pero tenías claro que para Txarrena ibas a ir sin bajo.

Sí, para esta historia me apetecía juntarme con El Flako y que lo tocase él. Ahora salgo sin bajo al escenario, pero esto me dará caña para volver a cogerlo con ganas, me encanta. Me gusta ver gente que realmente lo toca bien, me quedo lelo. Cuando coincidimos viendo a Imelda May, además de ella cantando, el contrabajista… hostia, me daban ganas de bajar y darle una paliza. Cuando veo gente así, que siente, que el instrumento forma parte de su anatomía, me parece alucinante. Y el batería igual. Fue el concierto que más me impactó el año pasado.

¿Qué va a pasar con Brigi, ahora que Koma saca disco?

Es el desastre que siempre me tiene que acompañar, hay que buscarse la vida. Ahora estamos con Josu Erviti, un chaval de 28 años, que es acojonante ver cómo toca la batería, muy técnico y nada llamativo, parece que no ha hecho nada, pero hostias, ya sólo sacar los redobles de la locura de este hombre... Es lo que hay, además Brigi siempre ha tenido claro, y yo siempre le he dicho, que lo que no puede hacer es parar a Koma por Txarrena, porque Koma es un grupo que tiene que estar ahí. Para mí en directo es una de las mejores bandas que hay ahora mismo en el país y tienen que estar ahí. En un país donde es tan difícil llegar a algo, Koma no lo puede dejar. Así que a los conciertos que no pueda venir Brigi vendrá Josu y lo haremos con él.

¿Qué estás leyendo ahora mismo?

Estoy leyendo a Sánchez Ferlosio, no entiendo ni hostias, pero me gusta del copón. Es como cuando veo el programa de Redes, el Punset y la peña con la que habla, no entiendo ni hostias pero me gusta. O cuando leo a Jesús Mosterín, son filósofos, científicos... Para mí son sabios, tanta sabiduría, no sé cómo hay tanto hueco en la cabeza de alguien.

¿Y qué escuchas?

Los últimos discos que me he comprado han sido un recopilatorio de Parálisis Permanente y el último de Christina Rossenvinge, porque me encanta su timbre de voz, las cosas que dice... me gusta su trayectoria musical. Es una persona que no se la escucha masivamente, pero a mí me relaja. En esos momentos en que estoy relajao y digo: “¿Qué pongo?”, pues el último de Christina Rossenvinge. Bueno, ¡y Johnny Cash joder! La versión de Hurt me parece brutal y me alegro de la decisión que toma el Trent Reznor de Nine Inch Nails de no tocarla más en directo.

Barricada cumple el año que viene 30 años. ¿Nos puedes adelantar algo que tengáis pensado para celebrarlo?

No sé si haremos algo especial, pero si lo hacemos será sin nombrar los 30 años, y si lo quieren poner que lo hagan sin mí (risas). Hace poco celebramos los 25, basta de mirar al pasado.



Fotos acústico 9.2.2011

  • Txarrena en acústico
  • Txarrena en acústico
  • Txarrena en acústico
  • Txarrena en acústico
  • Txarrena en acústico
  • Txarrena en acústico

Próximos conciertos

  • 4 de marzo: Pamplona
  • 5 de marzo: Barcelona
  • 11 de marzo: Bilbao
  • 12 de marzo: Zaragoza
  • 18 de marzo: Madrid
  • 19 de marzo: Vitoria

Videoclip

Web oficial

www.txarrena.com



Licencias: El texto y las fotos de esta entrevista están protegidos por una licencia permisiva BY NC SA de Creative Commons. Enlace a este contenido: https://www.manerasdevivir.com/entrevistas/2011/drogas-txarrena

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