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21 de septiembre de 2021 | Publica tus noticias A veces duele más que un látigo, vivimos bajo un cielo hermético

Quique González. Daiquiri blues

Noviembre de 2009. Por E. Martínez/F.F. Garayoa

“Daiquiri blues es luminoso, tiene más de cielo que de infierno”. Reinventándose, alcanzando cada vez cotas musicales más altas y elaborando frases que hacen temblar “como si fuera la primera vez”, el pequeño rockand roll de Quique González se ha convertido en un hombre hecho y derecho, “pausado y meláncólico” pero “menos afectado y con más aire”.

Antes de llegar a ‘Daiquiri Blues’ la trayectoria musical de Quique González pasó por un exitoso final de gira con tu anterior trabajo, ‘Avería y redención #7’ y la posterior disolución de la Aristocracia del Barrio, la banda que le acompañó durante todo ese periplo. ¿Qué llevó a ese desmantelamiento?

Quique González: El 30 de diciembre de 2008 cerramos una gira de setenta y pico conciertos con la Aristocracia; pero no sólo cerramos la gira, finalizó también una etapa que se había iniciado tres años antes cuando nos juntamos por primera vez en Argentina, y que también pasó por la grabación de las maquetas de Avería en mi casa. Cuando terminó la gira decidimos dejar de tocar un tiempo para preparar el nuevo disco, y en ese momento la Aristocracia se disuelve de forma natural. David y Carlos entraron en otro proyecto y a mí me surgió la posibilidad de trabajar con Brad (Jones, el productor de Daiquiri Blues) y grabar en Nashville con músicos de allí. Por lo tanto, no es que se disuelva la Aristocracia, simplemente se paró el proyecto; pero volveremos a tocar juntos porque no ha sido nada traumático. Este trabajo es así, no siempre se dan todas las circunstancias para que vuelvas a tocar con la misma gente.

Quique González

Además de las canciones, el gran ‘descubrimiento’ del nuevo compacto es la figura de Brad Jones, ¿cómo llega la música de Quique González hasta Nashville?

David (Bonilla, A&R de DRO-Warner, anterior compañía de discos de Quique) le había enviado algunos de mis discos, me comentó que le habían gustado y que le había asegurado que en el futuro trabajaríamos juntos. Y así fue, un día me dijo que había llegado el momento de trabajar juntos. Independientemente de mi abandono de Warner, David sigue siendo mi amigo del alma y me ha ayudado mucho con este disco. Brad vino al estudio de Paco Loco (Cádiz) a mezclar algo de Josh Rouse y a la vuelta quedamos una tarde en Madrid. Conectamos muy bien, hablamos de música, de películas, de las bandas que nos gustaban, de gente que conocíamos ambos (Jones grabó los bajos del primer disco de Ariel Rot, Cenizas en el aire )... Fue muy fácil entablar una buena relación y, desde esa tarde, yo ya confié en él.

Antes de ir al estudio de Nashville tú ya habías grabado varias maquetas con los temas nuevos, ¿ha cambiado mucho la idea que tenías con respecto al resultado final?

La verdad es que no. Yo le envié las maquetas a Brad de una manera muy básica, con piano, guitarra y voz; grabadas con Mac (Fernando Macaya, músico y rea- lizador del documental que acompaña al disco) y César Pop (músico, coautor de tres de los temas de Daiquiri Blues). Además, él también prefería que se las enviara así. Y, por otra parte, lo que yo quería para las canciones era la visión de Brad y la de los músicos que iban a grabar. Al margen de todo esto, las cosas buenas que hay en las maquetas, las que nos emocionaban, están todas en el disco y fueron la referencia para los músicos a la hora de grabar las canciones. El espíritu se ha mantenido totalmente, sólo que armado. Supongo que en algún momento existirá la posibilidad de que se escuchen las maquetas y se podrá comprobar.

Parece evidente que te sientes muy identificado con los ambientes y el sonido alcanzado con Brad.

Sí, igual más que nunca. Pero también hay que decir que no fuimos a Nashville con ideas preconcebidas, simplemente, una vez en el estudio, probábamos las cosas. Dos días antes de empezar a grabar, Brad y yo repartimos el trabajo en función de los músicos que venían; algo que también fue extremadamente fácil.

¿Cómo fue la aventura de grabar con músicos que no hablan castellano para lograr transmitir les lo que tú querías decir con cada frase, con cada letra?

En el caso de Brad, habla español y, además, se preocupa mucho por las letras; de hecho me preguntaba todo. Es un tipo al que le interesa aprender y le gusta saber qué hay detrás de cada palabra. Con él eran más extensas las explicaciones, pero con los músicos simplemente daba un idea central de la canción antes de tocarla, algo que ellos necesitaban para pensar en cosas mientras están tocando.

Y, como músico, ¿cómo se sintió Quique González viendo cómo otros músicos destripaban sus canciones?

En mi caso, si mis discos dicen que suenan bien o que están bien tocados es porque siempre he confiado en el talento de los músicos; no he sido un tío que machaque en el estudio diciendo lo que creo que tiene que ser. Además, otro de los talentos de Brad es saber manejar un grupo y llevarlo en una misma dirección. El primer día te impone mucho estar allí, pero luego te lo ponen muy fácil porque son muy humildes y tienen una implicación bárbara.

¿En ningún momento existió el miedo de encontrarte con ese músico mercenario que simplemente llega, toca una partitura y se va?

Sí, pero es que no ha habido nadie que haya actuado así en el disco, todo lo contrario. Los músicos llegaban con su coche, yo les ayudaba a descargar su equipo y, desde el primer momento, de la misma manera que yo les decía que era un honor que grabaran en mi disco, ellos me hacían sentir que era un honor grabar conmigo. Se toman la música muy en serio y en ningún momento te chulean.

Al final, la gente más grande suele ser la más sencilla, porque estamos hablando de músicos como Al Perkins, que han tocado con Bob Dylan, Leonard Cohen o The Rolling Stones.

Claro. A mí, el primer día me sudaban las manos, pero luego tienes que olvidarte porque de otra manera sería imposible. Además, repito, para ellos lo natural era hacerlo así, fácil y sencillo; y son buenos precisamente por eso. En España hay muy buenos músicos pero hay menos músicos. Allí, un guitarrista que en un estudio pierde el tiempo tiene a 25 más en la puerta esperando para hacerlo mejor y con la actitud adecuada. Llevan 60 años grabando discos y para ellos la música sigue siendo lo más importante.

César Pop, al margen de los músicos de estudio, merece una mención especial, ya que es un músico con el que has grabado las maquetas y que ha sido cocreador de tres temas (‘Deslum brado’, ‘Riesgo y altura’ y ‘Anoche estuvo aquí’).

Allí flipaban con él. César, al margen de ser uno de mis mejores amigos, es un musicazo de canciones, se sabe todas las del mundo y, además, hace sus propios temas. A raíz de lo de Autopista (grupo paralelo de Quique junto Leiva de Pereza), empezamos a quedar, le gustaron mis canciones y me ayudó a cerrar partes y detalles importantísimos de Deslumbrado y Anoche estuvo aquí. Y la música de Riesgo y altura es toda suya. Antes de grabar estuvimos tocando los temas clandestinamente, en ciudades como Madrid, Oviedo o Santander, a pelo, a las tantas de la mañana e incluso un poco pedos. Fue algo que hicimos muchas veces y creo que ha servido para que las canciones fueran allí enteras y yo fuera seguro a Nashville.

Quique González

Otro de los pilares de este disco sería Fernando Macaya, realizador del documental que complementa ‘Daiquiri Blues’, una auténtica lección de rock and roll, que te acompañó durante la estancia en Nahsville y que, además, ha metido coros en varias canciones.

Yo me fui a Nashville sólo con Mac. Además de grabar el documental, así tenía a un amigo conmigo cuyo ídolo es Al Perkins, así que imagínate. Tener gente al lado que mata por ti y que te cuida, te hace funcionar y creer en lo que haces. Para mí es algo fundamental. De hecho, Mac tiene más mérito porque él fue con el objetivo de que yo estuviera bien y, luego, grabar el documental. Y mira, se cumplieron las dos cosas: yo estuve a salvo de los problemas gracias a él y nos vinimos con un documental de puta madre.

‘Riesgo y altura’, una de las cimas de este disco, supone cierta novedad en tu repertorio, una visión que quizá ya apuntaste con ‘Aunque tú no lo sepas’. ¿Te ves profundizando en este tipo de canción?

Este caso es un poco acciden tal, ya que la música es de César. No soy un gran conocedor del jazz pero me encanta. Me gusta lo que dice Brad respecto a este tema, que es una canción en blanco y negro mientras que el resto del disco es en technicolor. En la maqueta, que contiene la toma original de este tema que grabamos a las once de la mañana después de estar toda la noche despiertos trabajando en ella, la canción tenía algo de tango y de copla. Así que teníamos dos opciones, o irnos hacia Astor Piazzolla o hacia el jazz, y nos decidimos por la segunda. Sí que me veo haciendo otros géneros; igual no componiéndolos, porque no tengo conocimiento ni técnica para el jazz, pero sí acercándome.

¿Por qué una versión de José Ignacio Lapido (‘Algo me aleja de ti’)?

Tres días antes de ir a Nashville estaba tocando con César esta canción y, aunque había otro tema mío que me gustaba no veía que fuera el cierre adecuado, no remataba el disco. Sin mbargo, la de Lapido cerraba muy bien el compacto, y como soy súper fan suyo... Todos los que hacemos canciones llamamos maestro a Lapido, podemos decir que éste es mi reconocimiento individual. Ojalá que haya gente que, a través de esta canción, se meta en su repertorio, porque va a flipar. Es una muestra de respeto.

¿Cómo y con quién va a llevar estas canciones al directo Quique González?

Sigue Jacob (Reguillón, bajo), porque sin él no salgo de gira; vuelve Toni Jurado (batería) y se incorporan dos cracks que no habían tocado antes conmigo: David Soler (pedal steel y guitarra), porque necesitaba alguien que tocara el pedal steel, ya que está muy presente en el disco y quería que también lo estuviera en el directo; y Julián Maeso, que formó parte de los Sunday Drivers y que toca el piano y el Hammond, con un look muy Richard Manuel, de The Band. Espero que congeniemos muy bien porque los ensayos los empezamos la semana que viene.

¿Crees que has conseguido el 50% de cielo e infierno que da sentido al título del disco, ‘Daiquiri Blues’?

Creo que hay más cielo que infierno, creo que no hay mucho bajón ni mucha oscuridad. Dentro del tono pausado y melancólico del disco, es más luminoso que otros. Hay un poco más de luz, quizá por la forma de cantarlo; estoy más suelto y eso hace que todo esté menos afectado y haya más aire. En este aspecto, Brad también ha tenido mucho que ver, ya que no te permitía ni un momento de bajón; pero sin presionar. Las tomas de voz las hemos cuidado mucho y sólo valían cuando Brad decía que se las creía. Por eso hemos utilizado muchas primeras tomas o la que yo registraba mientras la banda tocaba, sólo he hecho unos pocos recordings; para Brad, es muy difícil que la voz esté mejor en tomas que grabas al margen de los músicos porque pierdes el groove que te da el grupo. Y, por otra parte, la banda toca de una manera porque tú cantas de esa manera.

Detalles en Nashville

Juan Marsé

Soy un fan de Marsé y me llevé a Nashville Últimas tardes con Teresa, que me lo había leído hace un montón de tiempo. Casualmente es una historia que transcurre en 1956, igual que la canción Anoche estuvo aquí, y es que estaba contaminado con el libro; cada noche me leía 20 páginas.

¿Por qué grabar descalzo?

Porque estaba como en mi casa. Yo dormía en la sala de grabación, al lado del piano. Creo que es algo que influye porque ya no tienes la presión de la luz roja al entrar a grabar. Simplemente me levantaba, me duchaba y me ponía a hacer las tomas.

Algunas frases, algunas canciones

“Necesito un amor que no cueste trabajo” (‘Hasta que todo te encaje’)

Realmente creo que todo el mundo ha pensado eso alguna vez. Se supone que el amor es una de las cosas más bonitas y potentes que puedes vivir en la vida, pero, a veces, el amor o la vida en pareja también es una lucha y un trabajo duro.

“Necesito entrar en los sueños de alguien” (‘Su día libre’)

Tiene que ver con el oficio de ser músico, de poder conmover y que te conmuevan a ti. De salir a buscar las cosas y que alguien te deje entrar en su película.

“Mi reloj jamás estaba en hora a la hora de la verdad” (‘Un arma precisa’)

Se refiere a las veces que fallaste a la gente por no estar en el momento en que tenías que estar y cuando tenías.

Opinión

Hermosa contención.

por Eugenio Martínez

Tras haber consignado su desasosiego en los surcos de su anterior trabajo, Avería y reden- ción #7, una obra sombría, áspera y erizada de distorsiones, de lírica atropellada, el músico madrileño regresa con una deslumbrante colección de canciones que, sin renunciar a la experimentación, nos devuelven al Quique González más inspirado, al compositor de hechuras clásicas que parece dar lo mejor de sí cuando encuentra refugio en el intimismo y las distancias cortas.

Daiquiri Blues remite a momentos memorables de álbumes como Salitre 48 oKamikazes enamorados, y esconde algunas de las melodías más hermosas de toda su discografía, llevadas a las alturas gracias a la maestría de Brad Jones, un productor intuitivo y sensible que ha acreditado en numerosas ocasiones –el prodigioso sonido de 1972, de Josh Rouse, es en buena medida obra suya– un enorme talento para crear atmósferas y dar con los arreglos adecuados. Y es que uno de los grandes aciertos de este disco es precisamente su sonoridad cálida y envolvente, que subraya el carácter emotivo de unas composiciones cuya delicadeza reclamaba contención y ascetismo, virtudes que atesora con creces la producción del norteamericano. De la mano de Jones, Quique González ha logrado rodearse de unos músicos de excepción, de ésos que todavía conservan la conciencia del trabajo callado y artesanal, lejos de exhibiciones y virtuosismos gratuitos. Los majestuosos arreglos de cuerda de Chris Carmichael y el legendario pedal steel de Al Perkins, tan parco como preciso, con ese sonido etéreo que parece situarse fuera del tiempo, arrullan unas melodías deudoras de la mejor tradición del rock pero que también acusan la influencia de otros grandes autores de su tiempo –Ron Sexsmith y los últimos Wilco sobrevuelan el disco–, entre los que a buen seguro se encuentra ya también el madrileño.



Texto: E. Martínez/F.F. Garayoa. Publicada originalmente en El Diario de Noticias de Navarra
Fotos: Archivo Quique
Enlaces: Web oficial de Quique

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