Rosendo
La Riviera, Madrid
7/6/01
Ambiente nada diverso en lo que a público se refiere se congregó
el pasado jueves en la madrileña sala la Riviera con motivo
de la actuación del clásico Rosendo en la gira de presentación
de su disco "Canciones Para Normales y Merodementes". Un
álbum que aún sin ser lo mejor de Rosendo aún
conserva esas características típicas del sonido iniciado
con Leño hace ya un par de decenios. Leño, qué
gran banda.
Rosendo
Mercado no quiso alejarse con su carrera en solitario del sonido callejero
que tanta huella dejó en aquellos tiempos en que la juventud
veía en sus letras los mensajes que se identificaban con sus
vidas. Leño, Topo, Asfalto... tiempos irrepetibles para muchos,
un momento de nuestra historia musical que casi nadie ha sabido mantener,
ni siquiera Rosendo. Su primer álbum en solitario, "Agradecido",
hizo historia, pero ya nadie se acuerda de él. Recordamos su
entrada en las listas de ventas, con esas canciones tan pegadizas
que incluso calaron en otro tipo de público que jamás
se hubiera imaginado comprar un álbum de un componente de una
banda de rock urbano. Poco a poco, con la salida de sus siguientes
discos, Mercado perdió esos seguidores pero consiguió
que los que quedaban se afianzasen como permanentes. Y es este el
secreto de seguir tantos años en la brecha ofreciendo sus canciones,
mejores o peores. La edad de los asistentes lo dijo todo: Rosendo
no recicla a sus fans, no acoge nuevas generaciones, pero no pierde
las que ya se han subido al tren. Una media de 30 años, ésa
seria la estadística más correcta. Camisetas negras
de Leño y Rosendo, pantalones ajustados, hippies de alta edad,
la mayoría con un denominador en común: se les debía
haber estropeado la maquinilla de afeitar. El olor a sustancias tóxicas
en la sala en ocasiones era insoportable dependiendo del lugar al
que te movieras; por lo cual una bocanada de aire fresco se antojaba
necesaria por lo que nos vimos obligados a ver la actuación
por partes.
Descubrimos
ante nuestro asombro un montón de errores de coordinación
sobre el escenario; en otras, muy pocas, más concretamente
en parte de "Corazón" de su primer álbum,
se equivocó en la parte lírica salvando la situación
como todo un profesional dejando la parte cantada al público
que de seguro se la sabía. Esos pequeños fallos con
los tres instrumentos (bajo, guitarra y batería, sí,
sí, como en Leño) no sabemos exactamente a qué
obedecían, si a falta de ensayo, una mera casualidad o simplemente
dejadez sobre las tablas. Rosendo pareció en todo momento ausente,
actuando al más puro estilo grunge de los tiempos de Nirvana,
acercándose cada dos por tres a la tarima de la batería,
no sabemos si a afinar o a solucionar posibles fallos que al menos
nosotros no percibíamos. Sin llegar a la categoría de
desastre, la actuación de Rosendo Mercado satisfizo a los presentes,
una audiencia no muy sibarita en lo que a gustos musicales se refiere.
Los mismos, los que hemos visto decenas de veces en los conciertos
de esa índole: Obús, Saratoga, Mago de Oz, Beethoven
R., y algún despistado que no hace mucho fue a ver a Estopa,
los heavies de Canciller que hace años dieron de comer a los
mismos empresarios que les trataban peor que a delincuentes dentro
de la sala. Sonido muy bajo y crudo, el que se consigue con tan sólo
tres instrumentos. Una actuación que bajo ningún concepto
estuvo a la altura del artista.
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