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25 de abril de 2019 | Publica tus noticias Maldito sea tu nombre

Nacimiento, auge y transformación del punk en barna y alrrededores.

“Que pague Pujol. Una crónica punk de la Barcelona de los ochenta”.

Octubre de 2011. Por Kike Turrón y Kike Babas.

En estos últimos meses se han puesto a la venta tres libros que tratan sobre el punk en Barcelona durante la década de los ochenta, increíble pero cierto. No sé el orden exacto en que aparecieron publicados, pero sí que sé los títulos y autores: Harto de todo, de Jordi Llansamá, Odio Obedecer, de Xavier Mercadé, y Que pague Pujol, de Joni D. Nosotros nos centraremos en este último, un trabajo que originalmente se publicó en catalán y que meses después ha visto su edición en castellano. El autor es Joni, un tipo que, en el mundillo underground, es de sobra conocido. Lleva en esto muchos años (ahora centrado en su sello discográfico Kasba Music), casi desde que tiene uso de conciencia, y de ese uso, él sabe mucho. Siempre en las barricadas, sin comer alpiste, ni rendirse ante el desaliento, Joni ha desempolvado en este libro un pasado reciente, su historia, su memoria. Y es que este Que pague Pujol es un sincero ejercicio de memoria, un repaso a la vida de Joni que parte cuando este empieza a formar parte del underground de su ciudad, Barcelona (y alrededores), en principio, por ser simple acompañante de su hermano mayor.

En el libro, el propio Joni nos va contando cómo despierta su conciencia político social y cómo se va transformando en un adulto responsable y consecuente con su propia ideología. Durante este periodo de tiempo, Joni vivirá el nacimiento de un movimiento juvenil que exige libertad y derechos y oportunidades, un movimiento que se iría cimentando en bares, grupos, fanzines, manifas, calabozos, drogas, conciertos… unos escenarios, una banda sonora y unos personajes (hay buenos y malos) que, como es lógico, superan la ficción. La edición está muy cuidada y plagada de fotografías que sirven para respirar aquellos vientos de la Barcelona más crestuda y nihilista.

Es un libro lleno de detalles: lugares concretos, fechas completas, nombres y apellidos. ¿Cómo has conseguido toda esta documentación? La memoria, normalmente, no recuerda tanto ni tan concreto.

Aunque parezca sorprendente, la verdad es que mucha de la información ha salido de lo que hay dentro de esta cabecita, hasta yo me he sorprendido, pero esa es la realidad. Luego verifiqué que lo que había salido de manera natural fuera cierto y también acabé de poner en tiempo y lugar lo que estaba más abstractamente en mi cerebro, la manera de verificarlo ha sido a través de dos o tres archivos privados, sabía a cuales de mis amigos les gusta guardar papeles y eso ha sido de gran ayuda…

¿Cuánto tiempo has tardado en tener el master en catalán del libro?

El libro es un auténtico vómito, la parte escrita estuvo acabada en tres meses y después tardé otros tres meses en documentarme, recopilar las fotos y documentos y hacer la cronología.

¿Te has visto en la obligación de preguntar a algunos de los citados si podías contar esto o aquello sobre sus vidas?

No, creo que no comprometo en nada a nadie, hay una fuente de información comprobable que son periódicos, fanzines y demás publicaciones, lo que he sacado de estos medios está publicado sin tabúes, lo otro, lo que sale de mi cerebro, está tratado con mucha delicadeza para no enmarronar a nadie, hablo de mi vida sin tapujos, drogas, actividad político-social, violencia, pero nunca hablo de los que estaban a mi lado en esas situaciones.

Así que fuiste mensaka revolucionario… hablando de todo un poco, en aquella época los mensajeros erais (en Barna y Madrid, sobre todo) un numeroso gremio, muy joven, con horarios más o menos flexibles y un sueldo, en aquella época, más o menos digno. Metíais ruido, erais muchos.

En aquella época los punks, generalmente, no tenían trabajo fijo. Nos buscábamos la vida con trabajos de temporada, recoger fruta, verano en la costa, etc… Hasta que no apareció esa nueva profesión que era la mensajería no teníamos muchas posibilidades, y de repente se abrió todo un mundo laboral ante nuestros ojos. En la empresa en la que yo entré currábamos el cantante de L’Odi Social, el de Tropel Nat, el bajista de Shit SA, además de otros jóvenes punks anónimos. Al principio currábamos y punto, pero cuando nos dimos cuenta de que nos podíamos matar para enriquecer al propietario, la cosa cambió. Además al ser una profesión nueva no estaba legislada y nos tocó a nosotros reclamar y exigir nuestros derechos.

Cuentas cosas en el libro que, si te hubiesen salido mal, podrías haber estado preso o muerto. ¿No da un poco de escalofrío pensar que viviste al límite?

Pues la verdad es que no, viví lo que me tocó vivir, intentando aprender de la vida lo que no me habían enseñado en el colegio y aprovechando al máximo todos los momentos. Intentando, siempre, ser sincero conmigo mismo para poder mirarme de vez en cuando al espejo.

Otro asunto que se trata en tu libro son las drogas. En tu caso citas que solo la coca te hizo tilín… pero hablas a abiertamente de tu experiencia con la heroína o el speed.

Es que esa ha sido mi realidad, he conocido mucha gente que se ha quedado por el camino por que nos tocó vivir ese momento, a mí las drogas nunca me han atraído en exceso como medio sistemático de evasión. Siempre he creído más en la utilización “ceremonial”, en momentos y lugares determinados. Además a los que éramos más jóvenes nos tocó plantarnos frente a la heroína que tanto daño estaba haciendo a nuestros compañeros mayores… Mi análisis vital a ese nivel es que las drogas son un problema creado por la sociedad capitalista unido a la hipócrita moral católica, en todas las sociedades y culturas se han utilizado substancias que te acercan a otras realidades, pero con la diferencia de que siempre han sido los padres los que han supervisado esas experiencias, en nuestra sociedad ese ciclo se ha roto y eso está resultando muy peligroso.

Remarcas que en aquella época no había ordenadores, ni celulares… es algo que yo también veo, en aquellos tiempos era el bajar al buzón y descubrir quién te había enviado su material, etc… El mundo del fanzine era emocionante y gratificante.

Para mí lo era casi todo, lo más importante era conocer gente en todos los rincones del mundo, era la base de un intercambio cultural que nos abría muchísimas puertas y nos llevaba a experiencias nuevas. Piensa que yo no entré en la movida punk a través de un grupo de amiguetes del colegio o del barrio, si no que yo solito decidí acercarme a ese mundo a través precisamente de los fanzines, era una excusa. Empecé conociendo a los punks barceloneses, después a los vascos y los madrileños y más adelante, principalmente a los italianos aunque también a estadounidenses, ingleses, holandeses… Ir al apartado de correos y abrir el buzón era un momento mágico lleno de tensión. ¿Quién me habría escrito? ¿Qué me habrían enviado?

Fuisteis la generación que vio que la política era basura, que el cambio a la democracia era una farsa… claro que, con el tiempo, se ha visto que otras generaciones posteriores descubrieron lo mismo.

Es que no estamos solos, no somos unos escogidos, en Barcelona, especialmente, siempre ha habido un sentimiento autogestionario, libertario, nosotros optamos por el “hazlo tu mismo” y luego nos dimos cuenta que eso era una práctica anarquista habitual desde hacia más de un siglo. Lo que sucedió con el punk del Estado español es que fuimos la primera generación de jóvenes tras el franquismo y eso significó que fuéramos la primera generación que se dio cuenta que el cuento democrático era eso: un cuento. No había habido cambio real, ni depuración de cargos ni juicios por los crímenes del fascismo.

Una vez terminado el master, ¿le pasaste a alguna(s) persona de confianza el trabajo para que te diese(n) su opinión?

Pues sí, era mi primer trabajo largo y aunque me gustaba lo que había salido sentí la necesidad de pasarlo a tres o cuatro colegas para que me dieran su opinión. Se lo pasé al Gos, cantante de L’Odi Social y uno de mis dos hermanos no de sangre, un amigo con el que compartí mucho de lo que explico en el libro, aún un poco más visceral que yo, creo. Se lo pasé también a Iñaki, de El Lokal, a él le dedico también un texto del libro pues es una de las personas que más me hace recapacitar y que me serena, es mayor que nosotros y fue uno de mis maestros. Se lo pasé también a Alicia, instigadora del mítico Kafé Volter, un garito que hizo historia y eso que solo estuvo abierto alrededor de nueve o diez meses, la llamábamos mamá punk, fue una de las primeras punks barcelonesas. Y si no me equivoco, por último, se lo pasé a Óscar, de Virus Editorial, otro buen amigo y que se dedica además a la edición de libros. Todos coincidieron en que era un buen trabajo y que se tenía que publicar, y Óscar, además, me ayudó a darle una vuelta de tuerca gramatical, pues yo nunca había escrito un texto largo en catalán.

Has sido músico, manager, discográfico… también has pegado carteles, has sido organizador, seguro que has vendido entradas, cargado y descargado… en fin, el camino entero. ¿Cuál ha sido la mejor faceta, en la que más has disfrutado? ¿Y cuál ha sido la peor?

Pues todas juntas han significado mi viaje iniciático, y sigo aprendiendo. Cada cosa tiene su punto. Subir a un escenario, si lo necesitas como medio de expresión, significa un subidón de adrenalina increíble. De todas formas, a mí, casi que lo que más me interesa de la música son las relaciones sociales y de ahí que un buen día empezara a hacer de manager, lo mismo que hacer de músico pero sin estar dando la cara, pero conociendo a las mismas personas y viviendo las mismas experiencias. El hecho de montar un sello es una faceta más de la autogestión, ahora lo hago en serio, legalmente, pero ya con catorce años empecé a publicar cosas de manera pirata, sin condicionantes legales, o sea que para mí es todo lo mismo, si amas la música y tu cuerpo te pide esta vida, es muy gratificante hacer todos los curros, incluyendo el trabajo sucio. Ahora mismo disfruto muchísimo con Kasba Music, pero igual que disfruté tocando con Juanito Piquete y los Mataesquiroles o Pixamandúrries y exactamente igual que disfruté haciendo fanzines o montando conciertos, todo, absolutamente todo, son cosas que he ido intercambiando desde los catorce años. Ahora un artículo periodístico, ahora un poema/canción, ahora monto un bolo y ahora saco un casete, vinilo o CD.

Comprar el libro


Presentaciones

  • 14 de octubre, 20:00h. Casal Popular, Tárrega
  • 20 de octubre, 18:30h. La Ciutat Invisible, Barcelona
  • 25 de octubre, 12:00h. Festival Jóvenes Realizadores, Granada
  • 30 de octubre, 18:30h. Kabigorri Bidasoaldeko Ateneoam, Irun
  • 12 de noviembre, 22.30h. Gruta 77, Madrid
  • 17 de noviembre, 19.30h. Librería Cervantes, Oviedo





  • Licencias: El texto de esta entrevista están protegidos por una licencia permisiva BY NC SA de Creative Commons. Las fotos son propiedad de Joni D.. Enlace a este contenido: http://www.manerasdevivir.com/entrevistas/2011//punk-bcn-que-pague-pujol

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