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16 de octubre de 2019 | Publica tus noticias Aguanta la risa y avisa, que vienen los de siempre

Poncho K. 10 años a la vera del ingenio

Febrero de 2011. Por Ander Solozabal

Las hojas de otoño se topan contra la ventana de la habitación donde me encuentro con Poncho azotadas por el viento que viene de la sierra y ha llegado al pueblo. Los últimos días de 2.010 se agotan con demasiada rapidez y hago la cuenta, han pasado casi diez años desde que descubrí a este artista, mirando desafiante, colocado su disco en la estantería de un Carrefour de la antigua carretera de Madrid. El tiempo vuela como algunas de las hojas que vemos pasar por el exterior de esta tarde lluviosa y fría. A él, los años de carretera le han estragado lo justo, no tiene mal aspecto y la sonrisa le acompaña por bandera hasta un día guarro y feo de entre semana.

'Poncho K' ponía en la portada, debajo de su nombre, el título 'No quiero empates'. El caso es que no sabía ni quién era ese tipo ni qué hostias hacía, pero mi intuición, como tantas otras veces me había pasado, Reincidentes, Extremoduro, Manolo Kabezabolo, Piperrak, me guió el impulso, y al rato le tenía sonando en mi equipo comprobando satisfecho que no me había colado con una compra que sólo sale bien muy de cuando en cuando, de década en década, suele ser.

Ahora tengo a Poncho enfrente mío, ya no es el chaval de la foto del disco, anda cerquita de cumplir los treinta años, con cinco trabajos de estudio editados, y en este próximo año 2.011 se cumplirán los diez años de la grabación de 'No quiero empates'.

Ya es hora de lanzar la primera carga de profundidad.


Alfonso Caballero Romero, ¿en el colegio eras Manolito o eras de la cuadrilla de los hijoputas que no dejaban vivir a Manolito?

He tenido etapas de todo tipo, pero Manolito nunca he sido, la verdad. Me metía con los niños y eso, y era un poco cabrón, hasta que me piré de Nervión, que era el barrio donde vivía, y nos cambiamos a Bormujos y cambié de colegio. Hasta entonces era un niño un poco pijo y un poco cabrón y en Bormujos me pusieron las pilas, el primer año me metieron más hostias que a un cordero, y espabilé.

El Poncho K que surgió después y se gestó en la infancia y la adolescencia, ¿que nos puede contar de esa época de su vida previa a decidir que lo que quería era vivir de hacer canciones? ¿Qué te gustaba escuchar, estudiar, para qué ibas en la vida?

Nunca he sido de estudiar, no me ha gustado, no me interesaba mucho lo que me decían en el colegio. Mi sueño de crío era ser piloto de fórmula 1. Ese sueño se desvaneció con el paso del tiempo, y como siempre andaba con coches y motos me empezó a gustar la mecánica. Y me puse a estudiar mecánica por libre. Siempre pensé que iba a ser mecánico de barrio, aunque escribía mis cosillas y eso, siempre creí que mecánico iba a ser mi profesión. Mi familia cambiaba mucho de domicilio y nos fuimos a vivir a Tomares, y ahí todo cambió, empecé a conocer el percal, el macarreo, y con quince años empecé a dar conciertos con una banda punki de Sevilla, los Desakato, sobre todo por el Aljarafe.

Poncho K viene después de pertenecer a otras bandas de Sevilla, ya la cosa era más seria, pero ¿qué es lo que te hace salirte del colectivo de músicos, digamos, e ir a tú bola desde una edad tan tierna? ¿Qué bullía en ese espíritu?

Manu, el batería nuestro de Desakato, se fue porque le ficharon los Gérmenes, se partió la banda y se fue a tomar por culo. Desde ese momento nunca pensé en pertenecer a más grupos. La gente ya me llamaba Poncho, añadí la K por el primer apellido y grabé mis temas con una guitarra vieja en una cinta con un radiocassete que tenía por casa con los gritos de fondo de mi hermana y mi madre. Le pasé una copia de la cinta a un colega mío, el Alvarito, y un día me enteré que la había rulado y la tenía mucha gente de Sevilla, y gustaba. Entonces me empezaron a llamar de sitios para que tocara, pero de guasa, yo creo, les hacía gracia ver a un colgao sólo con su guitarra en plan Kabezabolo.

Después grabé una maqueta un poco más currada, el A Caraperro, y los fines de semana salía con mi mochila llena de maquetas a vender por Sevilla, maquetas a tres libras de entonces, y llegué a vender 800 mano a mano y ya me empezaron a conocer por los pueblos de Sevilla y Córdoba. Eso me animó y grabé una segunda maqueta y se colocaron 5.000 en tiendas, bares, haciendo intercambios con WC Records y ya me estaban entrando ganas de dejar Sevilla.

Te pones el mundo por montera y te abres con 17 años a Madrid con esa maqueta.

Bueno, tenía casi 18 años y me fui a Madrid con la guitarra a buscarme la vida, además en casa la cosa no estaba bien, y era el momento de abrirse.

La incertidumbre de los primeros tiempos se sofoca tocando en el metro, en garitos o currando de lo que sale aunque sea una puta mierda, hay que sobrevivir, ¿era tu lema?

Fue decisión mía irme y tenía que apechugar y luchar, tocar en el metro, vender maquetas a tres libras y vivir y dormir donde podía, era lo que había. Iba a por todas, a sacar tajada de lo que sabía hacer, de lo que me creía, y tenía entre ceja y ceja ganarme la vida con esto, y ahora viéndolo con recorrido, no me ha ido mal.

Tienes 19 años, y la oportunidad que muchos músicos persiguen una vida entera te sale a ti siendo un imberbe. Grabas un disco con la multinacional más potente del país. ¿Y?

Yo rulaba por un circuito marginal, metro, baretos, como el Farándula de Sevilla, el Hebe de Vallekas y ese era mi submundo, el punki más guarro y me sentía a gusto ahí. Y entonces me surgió la oportunidad de grabar un disco en una multinacional, yo no le di importancia, me pasó desapercibido en ese momento, era muy joven y me lo tomé como una ocasión para poder ampliar mi música a más sitios, que llegara a más gente. Además yo pensaba para mí: "estos están de la puta olla, les he hecho gracia y voy a hincharme a pedirles cosas y vivir el momento". No pensé nunca que iba a llegar a tanto, en realidad.

Conoces el bisnes por dentro y por fuera, a mucha gente, las promociones con medios y empiezas a girar con una banda que te acompaña. ¿Te acuerdas de los primeros Poncho K?

Por supuesto, claro que me acuerdo, no se me olvidarán en la vida. Juanpe era uno de ellos, un guitarra de barrio, ya no sé si toca la guitarra siquiera, luego vino Luis Cruz. El batería era Carlos de Orujo de Brujas y el bajo fueron Rocaberti y El Gato, que fue el primero, todos eran de Móstoles.

Eres un tipo tranquilo con pinta de pasar de todo, pero imagínate: te llaman por el telefonillo de casa, son Josu y Juanma de Eskorbuto que están en la bodega del callejón esperándote, bajas, ¿y cómo sigue la movida? ¿Llamáis a alguien más?

Sí, bajo de dos en dos las escaleras, y no, no llamamos a nadie más, con ellos voy sobrao. Nos vamos a tomarla por ahí, nos la pegamos gorda y seguro que acaba la cosa liándola en algún bar como antiguamente, cagándonos en la barra o parecido. En Sevilla, cuando yo salía destroy los primeros años por San Pedro de macarreo, en muchas chupas de los punkis pintao a tipex iba el nombre de Eskorbuto, eran lo más grande y para los románticos que aún viven, para los macarras, como el Puki o el Oni, seguro que siguen siendo los más grandes, los que inventaron una forma de vida, un sentimiento.

La gente que tiene el gen de la creatividad incrustado en la pelota, no suele pensar en el porvenir, se come la vida a bocados y bastante tiene con aprender a masticar. ¿Estás en esa fase o sigues destroy?

Hombre, con los años te aplacas y las responsabilidades te hacen ir con pies de plomo. Estoy más tranquilo, pero la esencia es la misma, me sigo volviendo loco algunas noches y acabo en no sé dónde con no sé quién.

¿Qué te jode o te indigna sobremanera de la condición humana? ¿Cuál es tú china en el zapato?

A mí lo que me pone atacao es la doble moral. Las cosas están porque interesan y me jode que todos entremos al trapo y vayamos por el carril marcado y que no nos gusta. La vida en sí es un sinsentido enorme que me hace tener crisis existenciales a menudo que me comen la cabeza porque no quiero caer en el pozo de la resignación ni quiero tenerlo asumido.

¿Es duro compaginar ser padre joven con la vida loca?

Es jodido, aunque cuando llego a casa soy Alfonso Caballero con mi hijo e intento ser buen padre, estar a la altura y que no le falte de nada. Cuando salgo de casa de concierto, solo, o con los colegas, a veces sale la bestia que llevo dentro, sin nadie que me gobierne ni me lleve las riendas, soy yo en estado puro, un gitano libre.

Apenas has trabajado, y siempre has vivido o malvivido de la música. ¿A quién de dentro de la profesión, un tipo tan individualista como tú, puede admirar, si es que hay alguien?

El primero que se me viene a la cabeza es Manolo Kabezabolo, para mí es un tipo que se lo ha guisado él solo, no ha buscado colectivos con nadie. Evaristo y Roberto Iniesta son también al igual que Manolo paladines de algo único y me quito el sombrero con los tres.

¿Qué letanía andas repitiendo en el camerino antes de salir al escenario? Tienes alguna manía o superstición, como buen andaluz, ¿o no crees en el mal fario?

No, no soy muy manías, hago el salto de la rana que no me falta nunca y tampoco falta mi cubata con Red Bull para tener energía y cantar fuerte.

“Funcionarios hay decenas” cantas tú, y este mismo otoño se fueron de huelga. ¿Qué opinas del país dónde vives?

Pues que es una puta mierda muy grande, aunque en otros sitios estén peor o igual de mal que nosotros, no es excusa.

El asunto de los funcionarios para mí no tiene nombre. Es decir, cuando voy a una ventanilla y me atiende un personaje con cara de recién levantao, con cara de asco, sin interés, o me pone una multa un payaso que se viene arriba por llevar uniforme, pues qué quieres... por mí les quitaba el sueldo a todos, políticos y funcionarios, y les metía directamente en el talego.

Has tocado en mil sitios y casi siempre, por lo que te conozco, sabes muy bien dónde estás geográficamente, y te gusta oler y conocer cosas del lugar que visitas, pero, ¿alguna vez la has cagao como el notas del Viva Honduras y que estaba en El Salvador?

Me ha pasado alguna vez como al ministro de marras, pocas, pero sí me ha pasado. Lo mejor es que la gente te lo perdona si haces buen bolo.

Tus colegas de Sevilla, diez años después de irte, ¿qué te dicen? ¿Flipan? ¿O ya sabían que el Poncho la podía liar?

No, yo creo que flipan pues decían que era un colgao que nunca iba a llegar a ná. Cuando me ven por ahí, no se lo creen, no se hacen a verme en la tele, o en los discos, pero también saben que cuando estamos juntos nada ha cambiado y sigo siendo uno más También creo que alguno de ellos al principio ya pensaba que tenía un algo distinto, una chispa que podía llegar a gustar, pero tampoco se esperaban que fuera ya por el quinto disco y haciendo carrera.

¿Con las mujeres sufres o sufren? ¿Mantienes relaciones de igualdad o flojeas en el arte del querer?

Yo creo que sufren mucho conmigo, las pobres, pero yo no lo sabía hasta ahora que me estoy empezando a enterar. Yo también sufro tela, soy un mártir del amor. Me encanta tener la sensación de querer a alguien, de estar enamorado, aunque eso solo pasa de verdad cada mucho tiempo, pero cuando quiero a alguien, me desvivo, me muero, y en eso flojeo a lo mejor, soy capaz de anular mi vida, no sé, lo llevo en la sangre, supongo, es incluso un sentimiento y una forma de querer que no me puedo quitar, pero tampoco quiero, al fin y al cabo es mi forma de ser y ya está.

Con los años has empezado a darte cuenta que la garganta es tu herramienta de trabajo y hay que cuidarla, ¿consideras que has aprendido a ser más profesional de tu oficio?

Intento cuidarme y creo que para los años que llevo no estoy muy castigao, pero sí, tengo en cuenta que la garganta, el cuerpo, el cerebro hay que cuidarlos, aunque después de un concierto es difícil llevarlo a cabo. Y sí, hay veces que se te va la pelota y te castigas, pero hay días y días, intento llevar un equilibrio.

“La existencia nunca se despeina”, “me agazapo en los corrales del trajín de la memoria”, “que me sabe a libertad callarme entre tanto ruido”. Si no existiera Poncho K, ¿alguien sería capaz de crear metáforas así? Yo creo que no. ¿Qué dices tú?

Ni de coña. Después de leerlo, la verdad, y aunque esté feo que yo lo diga, me parece que a nadie se le hubiesen ocurrido esas frases. Creo que tienen mi sello y seguro que pueden hacer frases mejores y también peores, pero iguales que esas creo que no.

A punto de cumplir 30 tacos, ¿qué te dice el espejo?

Que ya tengo mis arrugas, que se me ve el cartón, y me veo fuerza en los ojos para dar guerra hasta que se tenga que acabar. Me siento fuerte, con ganas y en paz conmigo mismo, que es muy importante.

Tienes un prestigio bien ganado entre la gente de tu gremio, ¿te sueles relacionar con ellos? Músicos, disqueros, editoriales, managers, músicos, pipas, promotores...

La relación que tengo es la justa, en realidad el faranduleo no me gusta. Me gusta oler y enterarme, pero desde el lado curioso de mi personalidad, porque me gusta saber cómo funciona todo y pisparme de con quién estoy y con quién me codeo. Por lo demás, no tengo relación con nadie prácticamente. Mis colegas son los de toda la vida y la gente que va conmigo ahora en el barco, y ya está.

¿Qué serías en otra vida, aparte de músico?

Seguramente perro, pero no policía, perro escombro o algo así, o sería piedra.

No te sueles equivocar mucho en directo cantando tus canciones. ¿Repasas letras o te las aprendes y ya se te quedan grabadas en la memoria?

Cuando hay disco nuevo me cuesta mucho aprenderlas, pero no las ensayo, me voy obligando a aprenderlas en los directos. El último disco, en el primer concierto de la gira, seguramente se me olvidan las letras. En el segundo, menos, y así hasta que se me van quedando y ya no se me olvidan.

¿Tocar mejor la guitarra es un objetivo o con lo que aprendiste vale?

Yo no quiero aprender a tocar la guitarra bien de momento, y hasta hoy siempre lo he tenido muy claro. Al igual que un pianista, o un músico de clásica, si tiene muchos conocimientos de solfeo creo que le están limitando los patrones. Con la guitarra pasa igual, y creo que con la música en general; todo lo que sea seguir unos patrones te limita y yo soy demasiado anárquico en mi forma de componer, en mis letras y en mi música como para limitarme. Todo lo que sea saber mucho de música o especializarte, te limita, porque te hace guiarte por un chip que se te instala en la cabeza y maneja el guión, y yo no quiero patrones ni guiones establecidos.

¿De los festivales sigues pensando igual?

Sí, yo sigo opinando lo mismo. Voy a cumplir 10 años de carrera en breve y he pasado por todos los festivales y no busco tener público ni el dinero, busco y quiero respeto. Ya creo que tengo un status ganado en el tiempo que llevo para que me coloquen a una hora guarra a tocar a toda hostia, que lo puedo hacer, pero que no me sale de los cojones. Si me vienen y me dicen, Poncho vas a tocar a las diez de la noche y 75 minutos o una hora larga, seguro que ese festival lo hago, a no ser que paguen una puta mierda, que entonces no me verán. Y no por el dinero, repito, es por respeto al publico y a mí mismo.

¿Con quién harías un cameo en una película?

Con “El Bola”, aparte de ser buen actor, es buen tío, es colega y no me importaría hacer un cameo con él.

¿Hay algún personaje histórico que te llame la atención?

Miguel Hernández, me gusta tanto que en el cuarto disco musicalicé uno de sus poemas después de dar bastante la vara a sus herederos. Al final el resultado les agradó, es Carnívoro Cuchillo, y para mi fue un honor poderlo hacer y encima que a su familia les gustara. En el siguiente disco tuve el gustazo de conocer a otro gran poeta, Marcos Ana, que le conoció en persona y compartieron talego y penurias.

¿Qué te parece si algún día meten una canción tuya en una radio fórmula?

Adelante, donde haya que sonar, que suene, que yo hago música para todo el mundo menos para los carceleros.

¿Qué libro utilizarías para encender la lumbre?

Luces de Bohemia de Valle Inclán se me atragantó de tal forma que me dio casi depresión, y mira, lo pasé mal, ese lo quemaría.

Mucho antes de todo, Evaristo decía que “es un escándalo que yo escupa en el suelo, pero no os da problemas que os jodan el ambiente”. ¿Te llevas bien con la naturaleza? ¿Crees que el ser humano en general la respeta o que va de superior con ella?

Creo que en general la gente no respeta la naturaleza, como no se mueve... sufre la acción directa ofensiva del ser humano, y en mi caso concreto, a mí me repele tanto cuento con el medio ambiente. Yo la respeto todo lo que puedo sin llegar a la obsesión o fomentar negocios como el rollo este que se han montado con el reciclaje.

¿De que concierto tienes mejor recuerdo? ¿Y peor?

En esta última gira el mejor fue el de Sevilla, parecía un concierto de los ochenta con la gente a hierro desde la primera estrofa hasta la última, y el peor también de esta gira fue en Salamanca, no por la gente, por mí, estuve a punto de perder la voz, me dolía la garganta a muerte y sufrí como un perro para llegar al final, lo pasé muy mal.

Ni dios, ni patria, ni rey. ¿Tienes o quieres algo de eso?

Yo ni tengo ni quiero nada de eso.

Los músicos que te acompañan siempre son mayores que tú, ¿es por algo?

Es verdad, nunca lo había pensado, igual es porque siempre había sido muy joven, y porque lo que me gusta es lo que tiene solera. Me gusta la sencillez y eso lo da la experiencia, no me gusta el típico redoble de batería que me da por culo, o el tu, tu, tu con la guitarra, ejecuten con madera y sencillez, señores.

En tu caso qué es antes, ¿letra o música, o al revés, o a la vez?

Primero siempre saco la letra y después las encajo en música, ese es mi proceso.

Tus letras no son ni parecidas a las de ningún otro autor, y estamos en el siglo 20 y principios del 21 cuando surge Poncho K. Se puede afirmar con rotundidad que has creado estilo compositivo y musicalmente tampoco suenas a nadie, ¿cómo buscas ese espacio individual en estos tiempos que todo está tan trillado?

Yo no busco nunca hacer nada nuevo, creo que me va saliendo, y si se parece a un tema de alguien tampoco me importa si sé que me ha salido de dentro, y no lo voy a cambiar, aunque intento no parecerme a nadie.

Casi nunca hablas de música y eres músico, ¿cómo se come eso?

De lo que menos me gusta hablar es de música. A mi gusta hablar de las cosas cotidianas, de las cosas más sencillas. Me gusta ir a comprar al mercado y escuchar a las viejas hablar. Me gustan los discursos de tasca de barrio o las conversaciones con gente que ya ha rulao por el mundo y pueden aportarme algo, pero sin involucrarme, solo escuchar.

Matas un perro y te llaman mataperros, lees a Unamuno y eres Unamuniano, ¿qué lees ahora y qué escuchas?

Ja, ja, ja, lo de Unamuno es mi cruz. Luar Na Lubre estoy escuchando últimamente y The Beatles los estoy descubriendo ahora y tienen canciones muy chulas y creo que van a triunfar.

En cuanto a lectura, estoy leyendo un libro de Saramago.

Las drogas están para...

Las drogas están para utilizarlas o no, y cada uno es responsable de cómo lo haga.

Tienes sangre gitana y real. Cuéntame algo de ese runrún familiar.

Mi padre tiene sangre de gitano malagueño y una antepasada de una prima de mi madre estuvo casada con el Rey de Portugal y le abandonó para casarse con un gitano, y esto se remonta por lo menos tres siglos en el tiempo según dicen por la familia.

¿Conoces el miedo? ¿A qué, si es que lo tienes o lo has sentido?

Tengo miedo al miedo de tenerlo en sí, y lo he sentido como todo el mundo, y no quiero tenerlo nunca, pero la verdad es que pocas veces lo he sentido.

¿De las mujeres se aprende?

De las mujeres se aprende mucho, un montón, son las que más te pueden enseñar en el mundo porque tiene un coco más complejo que los hombres y siempre te dan al final la versión opuesta a la tuya, pero que resulta ser la verdadera casi siempre, ven el lado que tú no ves, o que no te entra en la cabeza.

¿Europa y América entran en tus planes?

Estoy deseando que salga algo, pero en buenas condiciones, para ir de mala manera, me quedo en mi casa.

Y la penúltima. Nunca te han dado un premio de nada y se rumorea por los mentideros musicales de la ciudad que por este último disco igual cae algo, ¿qué les dices a los que lo reparten?

Que si me dan algo no creo que lo recoja pues seguro que tendré algo mejor que hacer, como por ejemplo, quedarme en casa tocándome los cojones, pero si me lo mandan y es de oro, lo vendo del tirón.

¿Qué opinas de la polémica ley Sinde?

Por este tema he estado en el ojo del huracán y hasta el día de hoy nunca he opinado sobre el tema, así pues aprovecho para aclarar que yo nunca he firmado ningún documento apoyando esta ley, y también aprovecho para cagarme con saña en todas las putas bocas de los que me han acusado. Dicho esto, mi opinión es que cada autor es tan libre de decidir colgar sus obras donde le dé la gana como de decidir que sus obras cuestan x, pero lo que no se puede es obligar a que nadie tenga gratis sus obras en la red por cojones porque eso sería injusto, y más viendo como está el precio de la vida que te cobran hasta por respirar casi.

Salú!!

Discografía

Próximos conciertos

  • 25 marzo: Málaga
  • 26 marzo: Alcázar de San Juan
  • 2 abril: Alicante
  • 15 abril: Guoman de Guareña
  • 29 abril: Villarrobledo
  • 6 mayo: Vitoria
  • 7 mayo: Pamplona
  • 27 mayo: Santiago de compostela
  • 28 mayo: Villafañe

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Licencias: El texto y las fotos de esta entrevista están protegidos por una licencia permisiva BY NC SA de Creative Commons. Enlace a este contenido: http://www.manerasdevivir.com/entrevistas/2011/poncho-k

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