Quien más o quien menos ha oído que los músicos de Hamlet son unos chulos. Más de uno hasta lo habrá pensado. Nada más lejos de la realidad. Luis Tárraga, guitarrista, acaba con ese estúpido mito nada más verlo. Y se defiende de las críticas hacia su familia, pues así es como se refiere al grupo. "Me jode que se diga que Molly tiene una actitud chulesca en el escenario, como si fuese algo malo. ¡Es lo que queremos! Un tío que se mueva, que provoque, en el buen sentido". De esas críticas y de más cosas estuvimos charlando con él esta tarde.
Después de 15 años en los escenarios y nueve discos, ¿Qué os queda por enseñar? ¿Cómo lleváis ser una de las bandas que más aguanta?
¡Buf! Nosotros tambien nos lo preguntamos. Si hemos aguantado todo este tiempo es porque hemos conseguido que el grupo sea una familia, nos conocemos con solo mirarnos, sabemos lo que le molesta a cada uno, somos una piña. Sólo hemos tenido un cambio en la formación. Eso en 15 años dice también bastante de un grupo. Además, hemos luchado contra viento y marea. Hemos tomado decisiones que no gustaban, siempre a nuestro aire. Pero sin chulería, de verdad, hemos querido ser fieles a nosotros mismos. Hemos procurado no estar pendientes de opiniones externas, de gente del mundillo, no del público
¿A qué tipo de decisiones te refieres?
Decisiones musicales. El año que hicimos el 'Syberia' hubo mucha gente que nos acusó de vendernos. Realmente vendíamos más antes. Para nosotros ese disco era necesario, no podíamos ponernos una barrera. Y eso la gente se ve que no lo entendió
¿Os afectaron mucho las críticas?
Nos jodió que la gente no lo criticase musicalmente. 'Syberia' es un disco muy complicado de llevar. Un reto dentro de lo que era Hamlet hasta entonces. No sabes lo que jode que te digan a todas horas que Hamlet se ha vendido. ¡Que llevamos en esto muchos años, coño! Somos un grupo que nos lo hemos currado siempre. Te insisto mucho, pero es que aquel disco era un reto.
Pero es innegable que Hamlet ha tenido una evolución
Claro, es algo normal en 15 años. Pero yo tampoco hablaría de evolución. Es la inquietud de cada momento. Si ahora nos diese por hacer un disco como el 'Revolución 12.111', la gente diría que en vez de evolucionar hemos retrocedido, que no sabemos hacer nada nuevo. Lo mismo pasa con las letras. Para mí, repetir la letra que mola a todo el mundo, sí que es venderse. Por eso, ha llegado un momento en que Molly, que es el que compone, ha apendido a ser más atemporal en las letras. Hoy, por ejemplo, tocamos una canción que se llama 'Hombre del 2000', que se hizo en el 95. Habla de un futuro que ahora es pasado. No te puedes quedar anquilosado en el tipo de letras. Hemos pasado de las imagenes contextuales, de hablar de lo que ocurre en una época concreta, para denunciar lo mismo, pero con otro tiempo de letra. Se le puede meter sentimiento hasta cuando te cagas en Dios.
En todo este tiempo, habéis sido un grupo asiduo de los festivals, sean del estilo que sean.
Ya te digo. En éste, el cartel es más variado, pero hay festis que no pegamos ni con cola. Nos mola que nos llamen, pero joder, en algunos pensamos que no salimos vivos (risas). Eso nos ha servido a ganarnos a la gente demostrándoles cómo somos. Está bien tener esa personalidad. De todas formas, a ver si los festis se animan a meter más grupos de metal y así también dejamos de sentirnos tan solos.
¿Cómo lleváis lo de tocar en festivales cuando sois, quizás, un grupo más de salas?
Bien, pero te mentiría si te dijese que me molan más los festivales. En las salas pruebas y pruebas, la gente que te viene a ver es tu público. Aquí juegas con una incertidumbre, que también es un subidón. Hoy no probaremos, eso quieras o no te descoloca las primeras canciones pero te motiva mucho. Además, ves a gente a todas horas, siempre tienes un gusanillo dentro que no se te quita hasta que te marchas.
Después de tanto tiempo, ¿os sentís una banda de referencia dentro del metal nacional?
Sería muy pretencioso por mi parte decir que somos una referencia. Pero si que hay grupos que te dicen que te han escuchado cuando ellos eran unos críos. Joder, que el Sanatorio es del 93, que estamos ya mayorcitos. Es normal entonces que nos tomen como influencias. Pero como lo hice en su día. A mí una de las mejores cosas que me ha pasado en este mundillo ha sido conocer a los Barri. Yo conocí a Iker (Dikers) cuando era un canijo, y ahora tiene su grupo y encima produce. Un crack. Los Barri son un espejo, no solo por lo musical, sino por la coherencia que han seguido, han hecho lo que han querido, con sus discos diferentes….
Echa la mirada atrás y dinos cuál ha sido el mejor y peor momoento de estos 15 años.
Uno de los mejores fue en la época que salió el 'Insomnio'. Después del 'Revolución' y del 'Sanatorio de Muñecos' ves como la cosa se vuelve seria, que las salas se quedan pequeñas. Fue una motivación de la ostia.
Malos momentos hemos tenido muchos. Cuando Augusto dejó el grupo, y eso que la persona que ha entrado nos ha dado mucha vida. También, cuando estábamos grabando el 'Syberia', una persona que iba con nosotros se murió en un accidente. Eso fue un palo. Y, desde luego, nos ha jodido un montón toda la mierda que se echó sobre el grupo en una época. Que escribas una canción que critica una cosa y te tachen de la otra, es muy duro. El que peor lo pasó fue Molly, pero a todos nos tocó bastante.
Publicado por Manerasdevivir en Entrevistas el 12 dEurope/Berlin Abril dEurope/Berlin 2007 a las 11:10 pm 7 Comentarios »